El sistema de salud pública provincial concretó un nuevo trasplante de riñón con donante vivo y otro de córnea, consolidando el crecimiento del Hospital Central “Ramón Carrillo” como centro de alta complejidad.
Los trasplantes en San Luis siguen marcando un punto de consolidación en el sistema público de salud. Este lunes, el Hospital Central “Doctor Ramón Carrillo” realizó dos nuevos procedimientos —uno renal y otro de córnea— que elevan a 47 el total de intervenciones desde su habilitación para este tipo de prácticas.
Detrás del número, hay historias. Y decisiones que no se miden en estadísticas.
El trasplante de riñón fue el número 34 y, además, el séptimo realizado con donante vivo. En este caso, la donación tuvo un componente familiar directo: Cristian Andrés Tomas, de 35 años, donó uno de sus riñones a su hermana Stella Maris Tomas, de 28.
Ella llevaba cuatro años en diálisis. Desde 2020, dependiendo de un tratamiento que condiciona la vida cotidiana.
Trasplantes en San Luis: un gesto familiar que cambia todo
La intervención se desarrolló sin complicaciones y ambos pacientes evolucionan favorablemente en las primeras horas del posoperatorio.
Stella Maris permanece internada en la Unidad de Trasplante del hospital, con buena respuesta clínica inicial. Su hermano Cristian también superó la cirugía y se encuentra estable.
El procedimiento fue llevado adelante por un equipo multidisciplinario que incluyó especialistas en cirugía, nefrología, infectología, enfermería y áreas de apoyo.
Participaron profesionales como Pablo Farinelli, jefe del servicio; Luis Mercado, subjefe; Emanuel Repetto y Julio Bittar, responsable de la Unidad de Trasplante, junto a equipos de nefrología encabezados por Marcela Valdeón y Matías Suárez.
A ellos se sumaron áreas clave como diagnóstico por imágenes, laboratorio, farmacia y hemoderivados.
Un engranaje complejo. Pero necesario.
Desde el equipo médico remarcaron que no todos los pacientes tienen la posibilidad de acceder a un trasplante con donante vivo, lo que vuelve aún más significativo este tipo de intervenciones.
Un nuevo trasplante de córnea y otra oportunidad
En paralelo, se concretó el trasplante de córnea número 13 en la provincia.
El receptor fue un joven de 24 años oriundo de Merlo, que padecía queratocono con alta opacidad corneal, una patología que afecta la visión de manera progresiva.
La intervención se realizó con una córnea donante y, según informaron desde el hospital, la evolución inicial es favorable.
El equipo estuvo encabezado por Aña Costas, jefa de la Unidad de Trasplante de Córnea, junto a Iván Garay y Elena Varas, además de anestesistas y personal de enfermería.
En este tipo de procedimientos, la coordinación es tan importante como la técnica.
Donación de órganos: el punto clave del sistema
Ambos trasplantes vuelven a poner en primer plano un aspecto central: la donación de órganos y tejidos.
Sin donantes, no hay trasplantes.
Y sin trasplantes, muchas veces no hay alternativa terapéutica.
Desde el hospital destacaron especialmente el trabajo del CUCAI San Luis y de la Unidad de Procuración de Órganos y Tejidos, áreas que articulan el proceso que permite que cada intervención sea posible.
También hubo un reconocimiento explícito a las familias donantes, que en contextos de dolor toman decisiones que permiten salvar o mejorar la vida de otros pacientes.
Es un eslabón invisible, pero determinante.
Un sistema que crece en complejidad
Con estos nuevos procedimientos, el Hospital “Ramón Carrillo” alcanza los 47 trasplantes, una cifra que no solo refleja volumen, sino también capacidad instalada y desarrollo sanitario.
En términos concretos, implica que la provincia puede resolver casos de alta complejidad sin derivaciones constantes a otros centros del país.
Eso acorta tiempos. Reduce costos. Y, sobre todo, mejora las posibilidades de los pacientes. El crecimiento no es solo técnico. También es institucional. Porque cada trasplante exitoso consolida un modelo de salud pública que apuesta a ampliar sus límites.
Los trasplantes en San Luis no son solo una noticia médica. Son una señal.
Hablan de infraestructura, de equipos, de decisión política y, también, de algo menos medible pero igual de importante: solidaridad.
La que se ejerce en silencio. Y cambia destinos.

