En Neuquén, un colectivero impidió que un hombre escapara tras abusar sexualmente de una pasajera. El hecho ocurrió el lunes por la tarde en un colectivo urbano de la empresa Cole, en pleno centro de la ciudad.
Según el Ministerio Público Fiscal, el agresor, identificado como D.A.S.S, se subió a la unidad en la calle Chocón y se sentó junto a la víctima. De forma rápida, sorpresiva y violenta, la tocó por encima de la ropa sin su consentimiento.
La mujer reaccionó de inmediato, y el acusado intentó bajarse. Sin embargo, el chofer cerró las puertas, desvió el recorrido y condujo directamente a la comisaría 19 del barrio Confluencia. Allí, tocando bocina para alertar, entregó al hombre a la policía.
En audiencia judicial, la asistente letrada Vanesa Muñoz y el fiscal Manuel Islas lo imputaron por abuso sexual simple. El fiscal destacó que el acusado conocía a la víctima y sabía dónde vivía, por lo que solicitó medidas de protección: prohibición de acercarse, contactarla o intimidarla.
Islas también reveló que el hombre está bajo investigación por hechos similares. Por eso, pidió una restricción adicional: prohibirle utilizar el servicio de colectivos durante seis meses.
El juez de garantías Cristian Piana aceptó las medidas, fijó un plazo de investigación de cuatro meses y ratificó las restricciones. La víctima manifestó temor por la cercanía del acusado y agradeció la rápida reacción del chofer, que evitó su fuga.
El caso reaviva el debate sobre la seguridad en el transporte público y la necesidad de protocolos claros ante agresiones sexuales. Organizaciones feministas de Neuquén destacaron la valentía de la víctima y del colectivero, y exigieron que el proceso judicial avance sin dilaciones.
El episodio deja en evidencia que la violencia de género no distingue horarios ni espacios, y que la intervención ciudadana puede marcar la diferencia para que los agresores enfrenten la Justicia. En este caso, la determinación de un trabajador del volante permitió que el ataque no quedara impune.