Aceite vegetal usado: oportunidad ambiental y desafío urgente para los municipios de San Luis

Una capacitación con más de 150 referentes abrió el debate sobre cómo transformar un residuo altamente contaminante en una política pública con impacto ambiental y social.

El aceite vegetal usado puede transformarse en recurso si los municipios legislan, reciclan y articulan con empresas como DH-SH.

Un litro de aceite usado contamina hasta mil litros de agua. Parece exagerado, pero es real. Y frente a este dato alarmante, San Luis empezó a actuar.

Este viernes 20 de julio, con más de 150 participantes de toda la provincia, la Secretaría de Ambiente dio inicio al ciclo de capacitaciones sobre gestión de residuos, con un enfoque claro: construir políticas ambientales concretas desde cada municipio.

Una de las primeras clases estuvo a cargo de DH-SH, empresa habilitada en San Luis para recolectar y reciclar aceite vegetal usado (AVU), un residuo clave en la transición hacia la economía circular. La formación estuvo liderada por Antonella Druetta, responsable de Sustentabilidad de la firma.

“Estamos habilitados para trabajar en toda la provincia. Esta capacitación fue una excelente oportunidad para compartir nuestra experiencia”, sostuvo Druetta. El encuentro, realizado por Twitch en vivo, permitió conectar intendentes, funcionarios y referentes ambientales desde múltiples puntos del territorio.

Durante la jornada, se ofreció a los municipios un modelo de ordenanza como punto de partida para legislar. Hoy, solo la ciudad capital tiene normativa específica para el AVU. Las demás localidades están a tiempo de sumarse a una red nacional que ya demostró resultados.

DH-SH ya trabaja en varios municipios de San Luis, incluso en aquellos donde no hay convenios formales. Lo hace en el marco de la campaña nacional “Reciclá tu Aceite”, que desde 2017 recuperó más de 33.000 toneladas de AVU y evitó la contaminación de 36 millones de m³ de agua, el equivalente a 14.500 piletas olímpicas.

“La gestión del AVU no es solo recolección. Es una cadena de valor que une a recolectores, plantas, recicladoras y comunidades”, explicó Druetta. Convertir el residuo en recurso es el objetivo. Y para eso, se necesita voluntad política y articulación público-privada.

La empresa también impulsa un programa de educación ambiental que alcanzó a más de 5.000 estudiantes y 360 docentes en 10 provincias, con fuerte presencia en San Luis. La clave: generar conciencia desde la escuela.

¿Por qué es urgente legislar? Porque el AVU, si se vierte en las cañerías, daña sistemas cloacales, contamina cursos de agua y eleva costos de saneamiento. Pero si se recupera, puede usarse como materia prima para biocombustibles, entre otros usos industriales.

Actualmente, DH-SH tiene más de 400 puntos verdes instalados en 11 provincias y 130 convenios municipales vigentes. La trazabilidad, cumplimiento normativo y eficiencia operativa son parte de su modelo, que San Luis ya empezó a replicar.

El ciclo de formación continuará con módulos sobre residuos electrónicos, patológicos, neumáticos fuera de uso y economía circular. Uno de los casos destacados fue San Francisco del Monte de Oro, que erradicó un basural de más de 30 años gracias al sistema GIRSU local.

“Queremos construir capacidades en todos los niveles del Estado. Estas capacitaciones son herramientas para el cambio real”, sostuvo Aníbal Cattáneo, director de Gestión Ambiental de Residuos.

El futuro es claro: o se legisla para transformar, o se sigue contaminando sin retorno. La oportunidad está sobre la mesa. Los municipios ya no pueden mirar para otro lado.

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