Alerta sanitaria: se detectó un caso de gripe aviar en Buenos Aires

Senasa confirmó un caso de influenza aviar en aves de traspatio en Lezama. Refuerzan controles y se encienden alarmas en el sector exportador.

El fantasma de la gripe aviar vuelve a sobrevolar el territorio argentino. En las últimas horas, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó un nuevo caso de influenza aviar altamente patógena en la localidad bonaerense de Lezama, encendiendo las alarmas sanitarias y comerciales en el país.

El brote fue detectado en aves de traspatio en un establecimiento ubicado a apenas 38 kilómetros de Chascomús, sobre la Autovía 2. La notificación de mortalidad fue lo que activó el protocolo: personal del Centro Regional Buenos Aires Sur intervino rápidamente, tomó muestras en el lugar y las envió al Laboratorio Nacional del organismo. El resultado no dejó dudas: el virus estaba presente.

Aunque el Senasa aclaró que el hallazgo no afecta el estatus sanitario del país, el caso genera preocupación en sectores estratégicos. Principalmente en el rubro exportador, donde ya se habla —aunque con cautela— de una posible suspensión de operaciones si aparecen nuevos contagios.

Lezama se convierte así en el nuevo foco de atención. La reacción fue inmediata: intensificación del monitoreo, vigilancia epidemiológica reforzada, control sobre aves silvestres y productivas, y campañas de concientización. Se analizaron pavos, gallinas y faisanes, buscando posibles nuevas infecciones. El operativo sanitario apunta a cortar de raíz cualquier posibilidad de propagación.

La influenza aviar es una enfermedad viral que afecta a aves tanto domésticas como silvestres. Aunque el riesgo de transmisión al ser humano es bajo, el Senasa instó a extremar las medidas de bioseguridad, especialmente entre criadores, productores y veterinarios. También se solicitó a la población que notifique de inmediato cualquier signo de enfermedad o muerte inusual de aves.

El país ya cuenta con protocolos establecidos, experiencia en brotes anteriores y una red de monitoreo activa. Pero el contexto actual no es el más favorable: con mercados internacionales cada vez más exigentes y sensibles a cuestiones sanitarias, un solo brote puede bastar para generar restricciones, frenar exportaciones y afectar economías regionales.

En este escenario, la política sanitaria será clave. Y también la responsabilidad ciudadana. Lo que hoy parece un caso aislado podría derivar, si no se actúa con rapidez, en un problema mayor. Y eso es algo que ni el campo, ni las autoridades, ni la economía argentina pueden permitirse en este momento.

Un solo caso puede modificar el mapa sanitario de un país.

 

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