La ampliación del Hospital de Salud Mental quedó oficialmente en marcha este jueves, luego de que el gobernador Claudio Poggi firmara el decreto de adjudicación de obra. La intervención implicará una inversión superior a los 2.000 millones de pesos, sumará 1.100 metros cuadrados nuevos y abarcará más de 3.000 metros cuadrados de mantenimiento y refuncionalización.
No es una obra menor. Es, según el propio Ejecutivo, la intervención más importante realizada en ese edificio.
El mandatario llegó al hospital, ubicado sobre avenida Riobamba extremo norte, para sellar el inicio formal de los trabajos. Frente al personal médico y administrativo, dejó una frase que marcó el tono político del acto: pidió disculpas “en nombre del Estado por tantos años de abandono”.
La declaración no fue casual. Funcionó como reconocimiento explícito del deterioro estructural que arrastraba el establecimiento.
Qué contempla la obra y cuánto durará
El proyecto prevé duplicar la capacidad operativa del hospital. Se construirán nuevos consultorios de psicología y psiquiatría y se sumarán 22 camas de internación en la parte posterior del predio.
La ejecución demandará 360 días. Es decir, si no hay demoras, en febrero de 2027 la obra debería estar finalizada.
La ministra de Salud, Teresa Nigra, confirmó que la infraestructura actual presenta sectores clausurados por hundimientos de suelo y consultorios fuera de servicio. El CAPS Nº15 “Eva Perón”, que funciona en el mismo predio, también será intervenido.
La radiografía es clara: deterioro edilicio acumulado durante más de una década.
Infraestructura sanitaria y mensaje institucional
La ampliación del Hospital de Salud Mental no puede leerse solo en clave técnica. Tiene un contenido institucional fuerte.
En materia sanitaria, la salud mental dejó hace tiempo de ser un área periférica. La demanda creció de manera sostenida, sobre todo en los últimos años. Crisis económicas, tensiones sociales y post pandemia ampliaron el universo de pacientes que recurren al sistema público.
El propio Poggi lo señaló: el sistema privado y de obras sociales atraviesa dificultades, lo que incrementa la presión sobre el hospital público.
En ese contexto, intervenir en infraestructura es también enviar un mensaje político. Priorizar salud pública en un escenario de recursos limitados implica una decisión de gestión.
El Gobernador remarcó que, salvo el Hospital “Ramón Carrillo”, el resto de los edificios sanitarios arrastraban déficits estructurales. La puesta en valor de maternidades y hospitales de referencia forma parte de un plan más amplio.
La lógica es progresiva. No todo junto, pero con foco.
Un año de obra y convivencia con el hospital en funcionamiento
El desafío inmediato será operativo. Durante casi un año, el hospital deberá convivir con maquinaria, movimiento de obra y reorganización de espacios sin resentir la atención.
La coordinación entre la empresa adjudicataria, Obras Públicas y el personal sanitario será determinante. No hay margen para improvisaciones cuando se trata de pacientes en situación de vulnerabilidad.
La comparación que utilizó Poggi fue doméstica: las refacciones incomodan, pero el resultado vale el esfuerzo. El personal escuchó. La paciencia será una variable clave.
De la promesa al decreto
A fines de 2025, el mandatario había anunciado la ampliación y luego firmó el llamado a licitación. La adjudicación concreta el paso administrativo más relevante.
En términos políticos, cerrar el circuito entre anuncio, licitación y adjudicación fortalece la narrativa de cumplimiento.
La salud mental, históricamente relegada en presupuestos y agenda pública, pasa a ocupar un lugar central en la infraestructura sanitaria provincial.
Si la obra cumple plazos y objetivos, el hospital tendrá un antes y un después. Si se demora, el costo político será proporcional a la expectativa generada.
Por ahora, el decreto está firmado. La obra comienza. Y el Estado asume públicamente que hubo abandono.
Eso, en sí mismo, ya marca un cambio de tono.

