En Salta, la violencia callejera volvió a cobrarse una vida. Dos hermanos fueron detenidos por el asesinato de Benjamín Mamaní, un adolescente de 15 años. El hecho ocurrió el lunes por la noche en el barrio La Paz, al sudeste de la capital salteña, donde los acusados se enfrentaron a la víctima en una pelea que, según los vecinos, no fue la primera en la zona.
Durante la discusión, uno de los agresores sacó un cuchillo y atacó a Mamaní, provocándole heridas graves. Minutos después, el joven falleció. La escena dejó en shock a la comunidad, que denuncia reiterados episodios de violencia y la falta de respuestas policiales.
La fiscal penal María Luján Sodero Calvet, a cargo de la investigación, ordenó de inmediato el relevamiento de testigos y el análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas. Gracias a estas medidas, el martes se realizaron allanamientos en Rosario de Lerma, donde fueron capturados los sospechosos, de 18 y 20 años.
En los procedimientos se incautaron celulares y mochilas con prendas de vestir que, presuntamente, usaban al momento del ataque. Según fuentes judiciales, este miércoles se realizará el control de legalidad y posteriormente la imputación formal de los detenidos.
La noticia provocó una fuerte reacción en el barrio. Vecinos y familiares del adolescente cortaron la avenida Ennio Pontussi para exigir justicia. Entre lágrimas y bronca, aseguraron que el crimen era “una tragedia anunciada”.
“Lo denunciamos muchas veces. Llamábamos al 911 y no venían. Ahora que mataron a un chico, recién aparecen”, relató una vecina, señalando que el temor por la inseguridad es constante en la zona.
El caso generó indignación en redes sociales y multiplicó los reclamos hacia las autoridades por más presencia policial y políticas de prevención. Mientras tanto, la familia de Benjamín pide que el proceso judicial avance rápido y que la muerte del joven no quede impune.
En la comunidad de La Paz, el dolor se mezcla con la sensación de abandono. La gente asegura que las peleas y ataques son frecuentes y que, pese a las denuncias, las respuestas son mínimas. El asesinato de Benjamín Mamaní reabrió un debate urgente: el abandono estatal frente a la violencia juvenil y la inseguridad barrial.
La fiscalía mantiene bajo reserva algunos detalles para no entorpecer la investigación. Sin embargo, trascendió que se están analizando las pruebas encontradas en los allanamientos y que varios testigos clave ya declararon. La expectativa está puesta en que en las próximas horas se avance hacia una acusación formal sólida que permita llevar el caso a juicio.
En Salta, el nombre de Benjamín Mamaní se suma a una dolorosa lista de víctimas que dejan en evidencia que la violencia no da tregua. Los vecinos lo recuerdan como un chico tranquilo, apasionado por el fútbol y con sueños que quedaron truncos por un acto brutal. Hoy, su historia se convirtió en un símbolo del reclamo por seguridad y justicia en la provincia.