Menem y Catalan acuerdan una campaña masiva para instruir a la ciudadanía sobre el nuevo sistema de votación. Transparencia, participación y control en la mira electoral.
Con la mira puesta en las elecciones legislativas del próximo 26 de octubre, el Gobierno Nacional y la Cámara de Diputados activaron una estrategia conjunta para capacitar a la ciudadanía sobre el uso de la Boleta Única Papel (BUP), una de las principales reformas electorales impulsadas por el oficialismo.
El vicejefe de Gabinete, Lisandro Catalan, y el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, firmaron este jueves un convenio para desplegar campañas de información, talleres y acciones institucionales con el objetivo de familiarizar a los votantes con el nuevo instrumento.
«La Boleta Única es un paso hacia elecciones más transparentes, rápidas y sin trampas», remarcaron desde Casa Rosada.
El acuerdo busca reforzar la cooperación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo para promover actividades de formación cívica, impulsar la participación ciudadana y garantizar un conocimiento adecuado del nuevo sistema. Entre las acciones previstas se encuentran la articulación de planes de trabajo, la elaboración de contenidos didácticos y la creación de comisiones técnicas para estudiar aspectos clave de la reforma.
Desde Jefatura de Gabinete destacaron que este programa se enmarca en una “agenda de modernización institucional y fortalecimiento democrático” y remarcaron que la Boleta Única Papel otorga al votante mayor libertad, privacidad y control del sufragio.
Además, se plantean espacios académicos en ámbitos estatales y universitarios donde se debatan las implicancias de este cambio estructural. Se trata de una campaña integral, con foco en los sectores de menor acceso a la información y en electores que votarán por primera vez.
La Boleta Única Papel, utilizada ya en varias provincias, reemplaza al sistema tradicional de boletas múltiples por partido. El votante recibe una sola hoja con todos los candidatos, y marca su elección allí. Esto elimina el robo de boletas, simplifica el conteo y reduce costos.
Para el Gobierno de Javier Milei, esta reforma es bandera de “eficiencia y honestidad”, y apunta a erradicar las prácticas clientelares que suelen viciar los comicios. En la narrativa oficial, el mensaje es claro: menos trampa, más transparencia.
La oposición, en cambio, advierte que sin una capacitación real y masiva, la boleta única podría derivar en confusión y aumento del voto en blanco. Por eso, el desafío del Estado será no solo implementar el sistema, sino garantizar que cada ciudadano lo comprenda y lo pueda usar correctamente.