El sismo más fuerte desde 1952 sacudió Kamchatka y las Kuriles. Hubo inundaciones, derrumbes y evacuaciones. El riesgo fue real.
Rusia se estremeció este miércoles por un terremoto de magnitud 8,8, el más violento en más de 70 años, que activó una alerta de tsunami en la península de Kamchatka y las islas Kuriles. Un segundo temblor, de 6,2 grados, también golpeó la región. A pesar del miedo inicial, las autoridades desactivaron la alerta horas después, aunque los daños menores confirman el alcance del fenómeno.
Fue el sismo más fuerte desde 1952 y generó pánico en la zona del Pacífico Norte.
El ministro de Emergencias de Kamchatka, Serguéi Lébedev, confirmó la cancelación de la advertencia, pero lo hizo con una dosis de sarcasmo:
“Eso no significa que haya que salir corriendo al mar a mirar los tsunamis”.
La declaración, si bien intentó restarle dramatismo, refleja el clima de tensión que se vivió desde la madrugada. Las sirenas de evacuación se activaron en varias ciudades costeras y las autoridades pidieron a los residentes que se alejaran de las playas y buscaran zonas elevadas.
¿Dónde fue el epicentro del sismo?
El epicentro se ubicó en el mar de Ojotsk, cerca de la península de Kamchatka, una zona con fuerte actividad sísmica por su ubicación en el Anillo de Fuego del Pacífico.
El primer movimiento telúrico, de 8,8, fue el más poderoso registrado desde el gran sismo de 1952. El segundo, de magnitud 6,2, ocurrió horas después y reforzó la preocupación por posibles réplicas o nuevos tsunamis.
Daños materiales, evacuaciones y miedo
Si bien no se reportaron víctimas fatales ni heridos graves, sí hubo daños estructurales y complicaciones logísticas. En la capital regional, Petropávlovsk-Kamchatski, colapsó parte de la fachada de una guardería, y en la isla de Sajalín, el puerto de Severo-Kurilsk se inundó. También se vio afectada una empresa pesquera local.
Las imágenes que circularon en medios rusos y redes sociales muestran calles anegadas, edificios con grietas y gente evacuando en medio del frío. Aunque los daños fueron considerados “menores”, la magnitud del evento dejó en evidencia la vulnerabilidad de la región ante fenómenos naturales extremos.
¿Por qué no hubo un tsunami destructivo?
Según expertos del Instituto de Geofísica de Rusia, la razón por la que no se produjo un tsunami masivo fue la profundidad del epicentro. El terremoto ocurrió a más de 100 kilómetros bajo el lecho marino, lo que redujo el potencial de generar olas de gran altura.
De todas maneras, el riesgo fue real. La zona es propensa a sismos de alta intensidad y, aunque esta vez no hubo consecuencias catastróficas, las autoridades reiteraron la importancia de los protocolos de evacuación y respuesta rápida.
Rusia refuerza protocolos ante nuevos sismos
Tras el susto, el gobierno regional anunció una revisión total de las infraestructuras públicas en zonas sísmicas y reforzará las campañas de capacitación en escuelas y centros comunitarios.
“Tenemos que estar preparados para lo peor, incluso cuando no ocurra”, dijo un vocero del Ministerio de Emergencias. La advertencia no es exagerada: el historial sísmico de Kamchatka incluye varios terremotos por encima de 7 grados en las últimas décadas.