El caso que conmovió a la opinión pública vuelve a ocupar titulares. Claudio Contardi, ex marido de Julieta Prandi, ya se encuentra alojado en la cárcel donde el ex marido de Prandi cumple su condena: la Alcaidía N°3 de Melchor Romero, en La Plata. El hombre fue sentenciado a 19 años de prisión por abuso sexual agravado, una pena que deberá cumplir bajo un régimen cerrado de modalidad moderada.
El penal está dividido en dos pabellones diferenciados, uno para hombres y otro para mujeres. Allí, los internos tienen acceso a actividades educativas y talleres, así como a instalaciones deportivas y un espacio religioso. Según fuentes penitenciarias, el régimen de la cárcel donde el ex marido de Prandi cumple su condena busca mantener cierto grado de disciplina, pero sin llegar a las medidas más restrictivas que se aplican en establecimientos de máxima seguridad.
La infraestructura de la Alcaidía incluye aulas para estudios primarios y secundarios, un campo de deportes y un salón para educación física. Las visitas familiares se realizan en un sector acondicionado para tal fin, con horarios preestablecidos y bajo supervisión del personal. El objetivo oficial es promover la reinserción social, aunque organismos de derechos humanos han cuestionado las condiciones reales de detención.
En 2023, una inspección de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) derivó en la presentación de un habeas corpus colectivo. El informe señaló problemas de conservación edilicia, deficiencias sanitarias y hacinamiento en varios pabellones. La denuncia encendió alarmas sobre el trato a los internos y el estado general de la cárcel donde el ex marido de Prandi cumple su condena.
El penal no solo aloja a Claudio Contardi. También están allí los ocho rugbiers condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa. La presencia de figuras mediáticas en sus celdas ha generado atención pública y mediática sobre el funcionamiento interno. Incluso, en el pabellón femenino estuvo durante meses Felicitas “Toretto” Alvite, acusada de atropellar y matar al motociclista Walter Armand.
Fuentes vinculadas al Servicio Penitenciario Bonaerense explican que Melchor Romero es una de las alcaidías más observadas por la prensa, tanto por los casos de alto perfil como por los informes de organismos de control. Aun así, sostienen que se realizan esfuerzos para mantener un equilibrio entre la seguridad, el orden y las actividades de resocialización.
En la rutina diaria, los internos desayunan temprano, asisten a clases o talleres y, en determinados días, realizan actividades físicas en el campo de deportes. Las tardes suelen destinarse a tareas de mantenimiento interno o recreación en los espacios comunes. Los pabellones cuentan con guardias permanentes y sistemas de control para evitar incidentes entre internos.
La cárcel donde el ex marido de Prandi cumple su condena representa un eslabón intermedio en la estructura penitenciaria bonaerense. No tiene el nivel de encierro extremo de penales como Sierra Chica, pero tampoco ofrece la flexibilidad de una unidad semiabierta. Esta particularidad hace que convivan internos con condenas largas junto a procesados en espera de juicio.
Para Julieta Prandi, la sentencia y el encarcelamiento de su ex marido significan el cierre de una etapa judicial, aunque no necesariamente el final de la exposición mediática del caso. En paralelo, el funcionamiento del penal seguirá bajo la lupa, especialmente mientras allí permanezcan detenidos reclusos de alto perfil.
La atención sobre Melchor Romero no parece que vaya a disminuir. Los casos resonantes que alberga, las denuncias por condiciones de detención y la constante cobertura mediática convierten a la cárcel donde el ex marido de Prandi cumple su condena en uno de los establecimientos penitenciarios más conocidos de la provincia de Buenos Aires.