El intendente de Potrero de los Funes, Ignacio Olagaray, comunicó este lunes a los vecinos de la localidad que atraviesa una enfermedad oncológica que lo obligará a reducir su presencia física en la vía pública y en el edificio municipal, aunque aseguró que continuará al frente de sus responsabilidades institucionales.
La noticia fue dada a conocer a través de una carta abierta dirigida a la comunidad, en la que el jefe comunal eligió un tono personal para compartir el diagnóstico. Según expresó, el cuadro fue detectado hace algunas semanas durante controles médicos de rutina y en las próximas horas iniciará una nueva etapa de tratamiento.
“Es una palabra dura”, reconoció al referirse al cáncer, y sostuvo que decidió hablar con franqueza por respeto a los vecinos que lo eligieron para conducir el municipio. En ese mismo mensaje transmitió tranquilidad al señalar que se encuentra acompañado por profesionales y siguiendo cada indicación médica.
El anuncio generó inmediatas muestras de acompañamiento en redes sociales y entre referentes locales. La comunidad del Potrero, caracterizada por su fuerte sentido de pertenencia y cercanía entre dirigentes y vecinos, recibió la noticia con mensajes de apoyo y deseos de pronta recuperación.
En su comunicación, Olagaray dejó en claro que el funcionamiento institucional no se verá interrumpido. Indicó que el equipo municipal continuará trabajando con normalidad y destacó que siempre entendió la gestión como una tarea colectiva, no individual. En ese sentido, reforzó su confianza en los funcionarios y trabajadores que integran la estructura municipal.
Si bien su presencia en actividades públicas y recorridas por los barrios podría verse reducida durante el tratamiento, el intendente afirmó que su compromiso con la localidad “sigue intacto”. La aclaración apunta a despejar cualquier incertidumbre sobre la continuidad administrativa en una ciudad que mantiene agenda activa en materia turística, obras y servicios.
Desde el entorno municipal señalaron que la agenda institucional continuará desarrollándose con el esquema previsto y que se informará oportunamente cualquier modificación protocolar. No se adelantaron detalles sobre eventuales delegaciones formales de funciones, aunque se remarcó que la estructura orgánica del municipio está preparada para garantizar la operatividad cotidiana.
La decisión de comunicar públicamente su estado de salud responde, según trascendió, a una voluntad de transparencia. En un distrito donde la cercanía con los vecinos forma parte del estilo de gestión, el intendente optó por anticiparse a rumores y explicar de primera mano la situación.
El mensaje también incluyó una dimensión humana. Olagaray habló de dar la pelea “con todas sus fuerzas”, de su amor por la vida y de la confianza en el futuro. Pidió que, cuando vuelva a cruzarse con los vecinos en las calles del Potrero, sea “como siempre”: con un saludo, una charla simple, la cotidianeidad que caracteriza a la vida del pueblo.
En términos políticos, el anuncio abre una etapa distinta en la dinámica local. Sin embargo, el propio intendente buscó desdramatizar el impacto institucional y concentrar el foco en el proceso médico que comenzará. La prioridad, dejó en claro, es la salud; la gestión continuará con el respaldo del equipo.
La comunidad de Potrero de los Funes, uno de los principales destinos turísticos de la provincia, atraviesa así un momento sensible que combina lo personal y lo público. El jefe comunal eligió no ocultar su situación y poner en palabras un diagnóstico que —según reconoció— cuesta decir y cuesta escuchar.
Mientras inicia el tratamiento, el mensaje central es de continuidad: menos presencia en las calles por un tiempo, pero el mismo compromiso con la administración municipal. La gestión seguirá su curso, con la mirada puesta en sostener la estabilidad institucional y acompañar al intendente en esta nueva etapa.


