El Concejo de San Luis aprobó por desempate las cuentas de inversión del primer año de gestión de Gastón Hissa. Silvestri se abstuvo y encendió la interna oficialista.
El oficialismo de Gastón Hissa logró aprobar por la mínima y con voto doble las cuentas de inversión 2024 en el Concejo Deliberante de San Luis. Mario Silvestri, integrante del mismo espacio político, se abstuvo, dejando al descubierto una grieta en el bloque.
La sesión fue intensa, extensa y plagada de acusaciones cruzadas. Con un empate 7 a 7, la presidenta Laura Sánchez desempató a favor del Ejecutivo. El gesto de Silvestri fue clave: su abstención quebró la unidad del oficialismo y encendió las alarmas.
La concejal oficialista Micaela Medina defendió los números del primer año de gestión de Hissa: un superávit de 3.465 millones de pesos tras haber heredado, según dijo, una caja en rojo por más de 2.000 millones. Aseguró que hubo superávit financiero y presupuestario, y destacó el buen rendimiento de los fondos FIMA, con depósitos por 5.576 millones y ganancias por 2.182 millones.
También resaltó la reducción de déficits en entes como Transpuntano, que pasó de más de 7.000 millones en 2023 a 3.345 millones en 2024. En paralelo, criticó duramente la ejecución millonaria del Centro de Logística en la gestión anterior.
Sin embargo, el PJ disparó con munición gruesa.
El concejal Andrés Russo ironizó: “Pasaron de un estado fundido a tener 3.000 millones en plazo fijo. ¿Es un genio o mintió todo?”. Denunció que 1.885 millones de pesos en anticipos de coparticipación no fueron asentados contablemente y acusó uso discrecional de esos fondos.
Russo también criticó la falta de transparencia y la concentración de compras directas a empresas con los mismos dueños. “Si hay un fondo anticrisis, que no sea a costa de los trabajadores”, disparó.
Recortes sociales y «perros millonarios»
La concejal Paulina Calderón denunció recortes brutales en partidas sociales: adultos mayores (solo 44 mil pesos en todo el año), ayudas sociales, microemprendimientos y señalización: todo en cero. Cuestionó el aumento del 200% en el área de Zoonosis. “Le sacaron a los discapacitados y se lo dieron a los perritos”, lanzó.
También se sumó a las críticas por el uso de fondos públicos para viáticos de miembros del Tribunal de Cuentas y la inconsistencia de los informes presentados.
Por su parte, el oficialista Diego Videla defendió la estrategia de inversión en contextos de alta inflación: “No se trata solo de gastar. También hay que prever contingencias.”
El voto que descolocó al oficialismo
Pero el momento más tenso llegó con la abstención de Mario Silvestri, concejal del bloque oficialista, quien dijo no haber tenido acceso a documentación clave y denunció inconsistencias señaladas por el Tribunal de Cuentas.
“No son significativas, pero no deberían existir”, afirmó. Además, cuestionó el uso de los entes y el análisis “selectivo” del Tribunal. Su abstención dejó al oficialismo con 7 votos y obligó a Sánchez a desempatar.
La presidenta del cuerpo no solo desempató: acusó de “impresentable” a Russo y apuntó contra Divizia por su parentesco político. La discusión escaló a niveles personales, y el bloque oficialista terminó dividido y tenso.
La aprobación se logró, pero el costo político fue alto. El gesto de Silvestri marca una grieta en el bloque de Hissa que ya no se puede disimular. La sesión dejó claro que la estabilidad interna está lejos de consolidarse.