Construcción de viviendas en San Luis: Poggi adjudicó más de 70 casas en siete localidades

La construcción de viviendas en San Luis volvió al centro de la escena política y social. El gobernador Claudio Poggi adjudicó 76 casas en siete localidades. La decisión activa obra pública, empleo local y una señal concreta de gestión, en un contexto donde la vivienda dejó de ser promesa para volver a ser política pública.

La construcción de viviendas en San Luis no es solo un anuncio administrativo. Es una definición de rumbo. El gobernador Claudio Poggi firmó la adjudicación de obra para edificar 76 viviendas en Villa de Merlo, Villa de la Quebrada, Beazley, San Pablo, Arizona, Paso Grande y La Carolina.

Villa de Merlo encabeza el listado con 40 casas de barrio. Villa de la Quebrada sumará 10. Paso Grande, Arizona y La Carolina construirán seis viviendas cada una. En tanto, San Pablo y Beazley levantarán cuatro hogares por localidad.

El dato político es claro. La obra pública vuelve a moverse, pero con anclaje territorial. Además, se ejecuta bajo el programa habitacional “Tenemos Futuro”, una marca que el oficialismo busca consolidar con hechos visibles y plazos concretos.

Durante la primera audiencia, Poggi se reunió con intendentes de Villa de Merlo, Villa de la Quebrada, Paso Grande y Beazley. En esos casos, la ejecución será por gestión municipal. Es decir, fondos provinciales con administración local. Una combinación que apunta a eficiencia y control cercano.

El ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarain, fue directo. Señaló que se dio el puntapié inicial para comenzar la construcción de viviendas en San Luis. También remarcó el impacto inmediato en la economía local, especialmente en pueblos con baja rotación laboral.

No es un dato menor. Cada obra moviliza albañiles, proveedores, corralones y servicios. En localidades chicas, una vivienda en obra es trabajo, ingreso y consumo. Setenta y seis viviendas son decenas de empleos activos durante meses.

Beazley expone la dimensión social del anuncio. Su intendente comisionado, Javier Díaz, recordó que hace 25 años no se construían viviendas por gestión municipal. La frase no es retórica. Es diagnóstico.

La falta de viviendas genera expulsión, hacinamiento y freno al crecimiento. Por eso, la construcción de viviendas en San Luis aparece también como política de arraigo. No solo se edifica una casa. Se sostiene una comunidad.

Díaz fue aún más claro. Dijo que la obra “abre una puerta para poder dar trabajo”. En pueblos chicos, esa puerta suele estar cerrada durante años. Aquí se abre con hormigón, ladrillos y contratos locales.

Luego, el gobernador mantuvo reuniones con empresas constructoras que estarán a cargo de las viviendas en San Pablo, La Carolina y Arizona. El esquema mixto, municipal y empresarial, busca acelerar plazos y evitar cuellos de botella administrativos.

Desde la Dirección de Obras de Arquitectura y Viviendas, dependiente del Ministerio de Hacienda e Infraestructura Pública, se detalló la tipología. Las casas tendrán 57 metros cuadrados cubiertos. Dos dormitorios, baño y un espacio integrado de cocina, comedor y estar.

Es un modelo funcional. No es lujo, pero sí dignidad. En términos de política pública, responde a estándares básicos de habitabilidad y uso eficiente del suelo.

Aquí aparece otra lectura política. La construcción de viviendas en San Luis no se anuncia con maquetas grandilocuentes. Se comunica con números, localidades y firmas. En tiempos de desconfianza, la gestión apuesta a lo verificable.

También hay un mensaje hacia los intendentes. La Provincia baja recursos, pero exige capacidad de ejecución. La obra no se terceriza políticamente. Se comparte responsabilidad.

Para un público joven, entre 16 y 38 años, el dato no es menor. La vivienda propia parece inalcanzable. Cada anuncio concreto rompe, al menos parcialmente, esa sensación de futuro cancelado.

Además, la obra pública tiene efecto inmediato. No depende de ciclos largos. Se ve, se escucha y se trabaja. Eso explica por qué el Gobierno provincial vuelve a usarla como herramienta central.

En síntesis, la adjudicación de 76 viviendas no es solo cemento. Es señal política, impacto social y movimiento económico. La construcción de viviendas en San Luis vuelve a ocupar un lugar central en la agenda, con nombres, cifras y fechas.

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