La designación de Delcy Rodríguez presidenta de Venezuela marcó un nuevo punto de inflexión en la crisis política e institucional del país. La decisión fue adoptada por el Tribunal Supremo de Justicia luego de la captura de Nicolás Maduro y en medio de una situación de extrema tensión regional.
La noticia trascendió durante la noche del sábado 3 de enero y generó un fuerte impacto tanto dentro como fuera de Venezuela. El máximo tribunal resolvió que Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta ejecutiva, asuma la conducción del Poder Ejecutivo en carácter de presidenta encargada.
En su resolución, el Tribunal Supremo de Justicia fundamentó la medida en los artículos 234 y 239 de la Constitución venezolana. Según el fallo, la ausencia forzosa del presidente obliga a establecer un régimen jurídico que garantice la continuidad del Estado.
El texto oficial señala que la República Bolivariana de Venezuela fue objeto de una agresión militar extranjera el 3 de enero de 2026. En ese contexto, se menciona el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moro.
A partir de esa situación, el tribunal declaró su competencia para actuar de oficio. El objetivo, según se explicó, es preservar la gestión de gobierno y la defensa de la soberanía nacional frente al vacío de poder generado.
De este modo, se ordenó que Delcy Rodríguez presidenta de Venezuela asuma todas las atribuciones, deberes y facultades inherentes al cargo. La resolución remarca que la designación busca garantizar la continuidad administrativa del Estado.
El fallo también sostiene que la medida es excepcional y responde a un escenario de emergencia institucional. Según el tribunal, la prioridad es evitar la parálisis del gobierno y asegurar el funcionamiento de los poderes públicos.
Tras conocerse la resolución, Delcy Rodríguez brindó un discurso público en el que cuestionó duramente el accionar de Estados Unidos sobre territorio venezolano. Sus declaraciones estuvieron dirigidas especialmente al expresidente estadounidense Donald Trump.
Rodríguez afirmó que en Venezuela se defiende la dignidad de un pueblo que, según expresó, no se rinde ni acepta volver a ser colonia. En ese sentido, rechazó cualquier intervención extranjera y habló de imperios en decadencia.
La flamante autoridad sostuvo que el país está decidido a defender su libertad. Además, calificó como una barbarie las acciones militares, los bloqueos y el cerco internacional contra Venezuela.
Según expresó, estas medidas violan los mecanismos del sistema internacional de derechos humanos. Incluso, afirmó que configuran delitos de lesa humanidad contra la población venezolana.
En su discurso, Delcy Rodríguez presidenta de Venezuela llamó a la unidad nacional. Señaló que el pueblo ha resistido durante años situaciones adversas y destacó el rol de trabajadores, empresarios y productores.
Rodríguez recordó lo que definió como un año de resistencia durante 2025. En ese período, según indicó, distintos sectores garantizaron bienes, alimentos, medicamentos y servicios esenciales para la población.
La presidenta encargada afirmó que el país seguirá defendiendo la vida y la soberanía. En ese marco, convocó a la movilización y al compromiso de todos los venezolanos.
También lanzó duras críticas contra los sectores que, según sus palabras, promovieron la agresión armada contra Venezuela. Aseguró que la historia y la justicia los juzgarán.
Rodríguez sostuvo que el pueblo venezolano ya los ubicó en lo que definió como el basural de la historia. Estas expresiones reforzaron el tono confrontativo de su mensaje.
En otro tramo de su intervención, la dirigente habló de indignación popular por lo que calificó como el secuestro ilegal del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores.
Según explicó, se activaron mecanismos institucionales a partir de un decreto firmado previamente por Maduro. En ese punto, reafirmó que para el chavismo hay un solo presidente legítimo en Venezuela.
Pese a haber asumido funciones ejecutivas, Delcy Rodríguez presidenta de Venezuela insistió en reconocer el liderazgo político de Nicolás Maduro. Aseguró que su rol es garantizar la continuidad del Estado.
Este escenario abrió un fuerte debate en la comunidad internacional. Diversos gobiernos y organismos siguen con atención los acontecimientos en Caracas y sus posibles consecuencias regionales.
La captura de Maduro y la designación de Rodríguez profundizan la crisis política venezolana. Además, generan interrogantes sobre la legitimidad institucional y el futuro del país.
Mientras tanto, el territorio venezolano permanece en un clima de máxima tensión. Las declaraciones oficiales buscan consolidar el control interno frente a un contexto externo adverso.
La designación de Delcy Rodríguez presidenta de Venezuela también reconfigura el mapa del poder dentro del chavismo. Su figura gana centralidad en un momento clave.
Analistas advierten que la situación podría derivar en nuevas confrontaciones diplomáticas. El impacto de estos hechos aún es incierto.
Por ahora, el Tribunal Supremo de Justicia sostiene que la medida adoptada es constitucional y necesaria. El objetivo declarado es preservar la estabilidad del Estado.
La evolución de los acontecimientos dependerá de las próximas decisiones políticas y judiciales. Venezuela atraviesa horas decisivas que marcarán su rumbo inmediato.

