El yacimiento colapsó luego de un temblor de magnitud 4,2. La empresa estatal había informado una sola muerte, pero luego se confirmó un saldo trágico.
Un nuevo desastre golpeó al corazón minero de Chile. Este jueves por la tarde, un derrumbe en la División El Teniente de Codelco terminó con seis trabajadores muertos y nueve heridos. El accidente ocurrió tras un sismo de magnitud 4,2 que afectó a la región de O’Higgins, donde opera una de las minas más grandes del país.
El primer reporte oficial de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) informaba una sola víctima fatal: Paulo Marín Tapia (Q.E.P.D.), operario de la empresa contratista Salfa Montajes, quien se desempeñaba en el Proyecto Andesita. Sin embargo, con el correr de las horas, Carabineros confirmaron que había otros cinco trabajadores fallecidos, que inicialmente estaban reportados como desaparecidos.
“Con tristeza y solidaridad hacia las familias afectadas, Codelco informa el fallecimiento de nuestro compañero”, expresaba el comunicado oficial.
La tragedia ocurrió exactamente a las 17:34 del jueves, momento en el que se registró el temblor que afectó directamente al yacimiento, provocando el colapso de estructuras internas.
Nueve heridos y una mina paralizada
El derrumbe también dejó nueve lesionados de distinta gravedad, aunque todos fuera de riesgo vital, según informó la empresa. Las actividades en la mina fueron suspendidas de forma inmediata.
“Se activaron todos los protocolos, se notificó a las autoridades competentes y se inició una investigación interna para esclarecer lo ocurrido”, indicaron desde la estatal.
La minería chilena, en jaque por la seguridad
La minería es pilar económico de Chile, pero esta tragedia vuelve a abrir interrogantes sobre la seguridad en los yacimientos, especialmente ante fenómenos naturales frecuentes como sismos. El recuerdo del rescate de los 33 mineros en 2010 sigue vivo en la memoria colectiva del país, y cada tragedia revive viejos temores.
Mientras tanto, las familias de los fallecidos lloran en silencio. Una vez más, el trabajo minero demuestra ser de los más sacrificados y peligrosos del mundo.