La desaparición forzada en Venezuela del gendarme argentino Nahuel Gallo continúa generando profunda preocupación y angustia en su entorno familiar. A más de un año de su detención, su esposa, María Gómez, volvió a expresar el dolor y la incertidumbre que atraviesa ante la falta de información oficial sobre su paradero.
Gallo permanece bajo desaparición forzada dentro del sistema penitenciario venezolano desde hace 392 días. A pesar del reciente cambio de mando en Caracas, su situación y la de otros detenidos no registró avances concretos.
En diálogo con el canal TN, Gómez describió la contradicción emocional que vive su familia. Mientras se celebran cambios políticos en Venezuela, los presos políticos y extranjeros siguen sin respuestas claras sobre su situación judicial.
La mujer relató que sintió un alivio inicial tras la salida de Nicolás Maduro del poder. Sin embargo, esa esperanza se desvaneció rápidamente al constatar que las cárceles continúan cerradas al escrutinio público.
“Pensé que se iban a abrir las puertas de las cárceles, pero no pasó”, expresó Gómez. Según explicó, el hermetismo persiste bajo el nuevo liderazgo chavista encabezado por Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello.
La desaparición forzada en Venezuela sigue siendo una realidad para decenas de familias. Gómez cuestionó duramente el doble discurso de las nuevas autoridades respecto a los derechos humanos y el derecho internacional.
En ese sentido, calificó de cínicas las declaraciones de Delcy Rodríguez tras exigir una prueba de vida de Nicolás Maduro luego de su captura en Estados Unidos. Según denunció, esa respuesta fue inmediata.
“Nosotros pedimos una prueba de vida durante un mes”, relató. Recién después de reiterados reclamos, recibieron un video del que las autoridades venezolanas no se hicieron cargo oficialmente.
Para Gómez, ese episodio refleja la desigualdad en el trato y la falta de garantías mínimas para los detenidos. La desaparición forzada en Venezuela expone, según afirmó, un sistema que opera sin transparencia ni control judicial efectivo.
La esposa del gendarme argentino también se refirió al impacto psicológico que esta situación genera en su familia. La incertidumbre constante y la falta de información afectan cada aspecto de su vida cotidiana.
A pesar del silencio oficial, el caso de Nahuel Gallo es seguido de cerca por el Gobierno argentino. Fuentes oficiales confirmaron que se realizan gestiones diplomáticas para conocer su estado y lograr avances.
Gómez destacó el acompañamiento recibido por parte de la senadora Patricia Bullrich. Según contó, la dirigente se comunicó en las últimas horas para transmitirle palabras de apoyo y aliento.
No obstante, la mujer remarcó que el respaldo político no alcanza para calmar la angustia diaria. La falta de certezas sobre el paradero de su esposo mantiene a la familia en una espera constante.
La desaparición forzada en Venezuela también se ve agravada por rumores no confirmados sobre posibles traslados de internos entre cárceles de máxima seguridad. Estos trascendidos incrementan el temor de los familiares.
“Me parece una falta de respeto que hablen de derecho internacional”, sostuvo Gómez. Señaló que actualmente hay más de 85 extranjeros en situación de desaparición forzada dentro del sistema penitenciario venezolano.
En ese contexto, cuestionó si a su esposo se le respetaron los derechos básicos. Según afirmó, Nahuel Gallo no cuenta con un proceso judicial claro ni con acceso a garantías legales.
Mientras tanto, Venezuela atraviesa un clima que Gómez definió como de “tensa paz”. Aunque no se registran enfrentamientos abiertos, las cárceles continúan siendo un punto oscuro del sistema.
La desaparición forzada en Venezuela mantiene en vilo no solo a las familias afectadas, sino también a organismos internacionales y gobiernos extranjeros que siguen de cerca la situación.
Desde Buenos Aires, Gómez confesó que le resulta imposible sumarse a los festejos de venezolanos en el exilio. La alegría colectiva contrasta con su drama personal.
Describió un nudo permanente en la garganta. Como venezolana, expresó su deseo de celebrar la libertad de su país. Como mujer y madre, aseguró que no puede hacerlo mientras su esposo siga detenido.
Para ella, la verdadera libertad de Venezuela llegará cuando las cárceles dejen de albergar personas encapuchadas y sin proceso legal. Mencionó especialmente establecimientos como El Rodeo.
La desaparición forzada en Venezuela representa, según Gómez, una herida abierta que no se cerrará hasta que todos los detenidos recuperen su libertad o, al menos, tengan garantías judiciales.
Finalmente, reafirmó su compromiso de no abandonar la lucha. Aseguró que continuará reclamando respuestas y acciones concretas hasta lograr el regreso de Nahuel Gallo a su hogar.
“Mi sentimiento es raro”, concluyó. “Quiero festejar como venezolana, pero no puedo mientras Nahuel no esté conmigo”. Sus palabras reflejan el drama silencioso que viven muchas familias atravesadas por esta situación.

