Diputados aprobó el financiamiento universitario y asestó otro golpe al “déficit cero” de Milei

El Congreso le da media sanción a un proyecto que eleva al 1% del PBI el presupuesto para universidades. La motosierra no pasó.

En una jornada tensa, la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto que eleva el financiamiento universitario al 1% del PBI. El texto, redactado por rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), fue aprobado por 158 votos afirmativos, 75 negativos y 5 abstenciones. La iniciativa representa un golpe directo a la narrativa del déficit cero del presidente Javier Milei, que rechaza de plano cualquier aumento presupuestario sin recorte compensatorio.

El proyecto ahora pasa al Senado, donde el oficialismo no tiene garantizada la resistencia. Los gobernadores dialoguistas, que alguna vez le sirvieron de sostén a La Libertad Avanza (LLA), empiezan a tomar distancia.

Además del aumento del presupuesto, el proyecto incluye una recomposición salarial retroactiva para docentes y no docentes desde diciembre de 2023, una actualización bimestral según inflación, y la incorporación de sumas no remunerativas al básico en 2025. También se crea un fondo especial para carreras estratégicas, y se establece que la Auditoría General de la Nación (AGN) controlará el uso de fondos y enviará informes al Congreso.

Milei pierde otra pulseada en el Congreso
La Casa Rosada volvió a quedar en minoría. Y más allá de los votos, el debate expuso la profunda grieta ideológica sobre el rol del Estado en la educación.

La diputada de Unión por la Patria, Blanca Osuna, advirtió que el presupuesto educativo “es el más bajo en dos décadas” y acusó al Gobierno de maltratar y degradar el sistema universitario. En la misma línea, Danya Tavela (Democracia para Siempre), afirmó que quienes hoy gobiernan son “corruptos e insensibles”.

Desde la trinchera libertaria, Mercedes Llano defendió la política de ajuste afirmando que el proyecto “afecta el equilibrio fiscal” y viola el artículo 38 de la Ley de Administración Financiera. Carlos Zapata fue más allá: lo tildó de “antojadizo y traído de los pelos”.

Pero la respuesta llegó desde el radicalismo porteño. Martín Tetaz aclaró que no se trata de un gasto nuevo, sino de actualizar lo que ya existe. “No estamos creando universidades nuevas, sino financiando las que ya existen”, dijo, dejando sin aire a los libertarios.

El desprecio por la universidad pública quedó expuesto
Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, fue más al hueso: “La política de educación de este Gobierno es claramente de desprecio. Esto no es un problema técnico. Es una crisis fabricada y deliberada”.

Ferraro no habló solo de salarios, sino de una concepción filosófica: el futuro del país se juega en las universidades. No es casual que el Gobierno haya querido ajustar por ese lado. Porque donde hay pensamiento crítico, hay resistencia.

“El superávit no se negocia”, pero la educación tampoco
En redes sociales, LLA se limitó a repetir su mantra: “El superávit fiscal no se negocia”. Pero la Cámara baja le dejó claro que la universidad pública tampoco se negocia. Y ahora el Senado tiene la palabra.

Mientras tanto, el relato libertario de eficiencia y austeridad suma otra fisura. Porque ajustar con la motosierra es fácil. Lo difícil es gobernar con consensos.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *