Este jueves a las 14, la oposición se autoconvoca para tratar temas clave. El oficialismo podría sufrir su revés legislativo más fuerte hasta ahora.
La tensión llegó al recinto. Este jueves a las 14, el Senado vivirá una sesión inédita y caliente: sin convocatoria oficial ni labor parlamentaria previa, la oposición se autoconvoca para tratar siete proyectos que el Gobierno rechaza de plano.
Entre ellos, se destacan:
Aumento del bono jubilatorio de $70.000 a $110.000
Emergencia en Discapacidad
Moratoria previsional vencida en marzo
Coparticipación de combustibles y ATN automáticos
Emergencia en Bahía Blanca
Situación judicial de YPF
La vicepresidenta Victoria Villarruel fue advertida de esta movida el lunes, en una reunión informal con representantes de todos los bloques. Intentó frenar el avance, pero no lo logró. La sesión va.
Diversas fuentes legislativas confirman que habrá quorum (mínimo 37 senadores). La oposición, que incluye a Unión por la Patria, radicales y sectores dialoguistas, busca avanzar incluso con dictámenes objetados reglamentariamente por el secretario parlamentario Agustín Giustinian.
La controversia está servida. Giustinian publicó una resolución que desconoce como válidas las reuniones de comisión del 3 de julio, donde se aprobaron dictámenes sobre jubilaciones, moratoria previsional y discapacidad. Argumentó falta de convocatoria formal y publicidad del acto legislativo. El repudio fue inmediato.
José Mayans, jefe del interbloque peronista, advirtió que Giustinian podría ser desplazado del cargo. También quedó en la mira Ezequiel Atauche, jefe libertario en el Senado, por incumplir su promesa de abrir comisiones.
Si se logra validar los dictámenes informales, los proyectos podrían aprobarse por mayoría simple. Si no, requerirán dos tercios de los votos. En ese caso, aún así, se estima que la mayoría de los proyectos tendría luz verde, debido al fuerte apoyo de gobernadores y senadores que no responden directamente al oficialismo.
La sesión no solo plantea un desafío técnico y reglamentario, sino una pulseada política directa contra el presidente Milei, que ya anticipó su intención de vetar cualquier ley que comprometa su ajuste fiscal.
Pero el Congreso avanza igual. El Senado se convirtió en el epicentro de la resistencia institucional, en medio de un clima cada vez más tirante entre el Ejecutivo y las provincias.
El resultado de esta sesión marcará un punto de inflexión. O Milei impone su voluntad por decreto, o el Parlamento retoma su poder político real.