El Gobierno reemplazó radioenlaces obsoletos por FTTH, llevando internet real a zonas que antes navegaban a pedal. Conectividad sin excusas.
Mientras en la city se discute por megas y tarifas, en el interior profundo se celebra algo más básico: que internet funcione.
Y no, no hablamos de promesas, sino de cable real, fibra óptica directa, velocidad de verdad.
La Autopista de la Información (AUI) informó que esta semana concluyó con éxito el reemplazo total de los sistemas de radioenlace por FTTH (Fiber to the Home) en dos parajes de San Luis: Los Molles y El Milagro.
¿Qué hicieron exactamente?
En Los Molles:
Se tendieron 650 metros de fibra óptica hasta el punto Wifi4.0-EM-08.
Y 1.200 metros más hasta el punto Wifi4.0-EM-09.
Las antenas quedaron conectadas directamente a la red de fibra, mejorando radicalmente la estabilidad del servicio.
En El Milagro:
Se desplegaron 2.400 metros de fibra óptica para conectar la Escuela N°166 ‘Gobernador Narciso C. Gutiérrez’.
Además, se instalaron 450 metros extra hasta el punto GobSL-EMG-03, que ahora también opera con fibra.
¿Resultado?
Una conexión más rápida, estable, sin cortes y sin depender del viento, las nubes o la posición de la antena.
¿Por qué importa tanto?
Porque hasta ahora, toda la conexión dependía de radioenlaces, es decir, señales inalámbricas que fallan más que suerte de político en campaña.
La fibra óptica garantiza velocidad, estabilidad y calidad, algo fundamental en contextos donde la educación, la comunicación y el trabajo remoto son derechos, no lujos.
Desde la Agencia de Ciencia y Tecnología (a cargo de la AUI) lo resumieron sin vueltas:
“Este avance forma parte del compromiso de la Provincia por achicar la brecha digital y acompañar el desarrollo social y educativo de todos los rincones del territorio.”
Conectividad sin marketing
En una época donde la palabra “conectividad” se usa para todo —hasta para justificar apps que no funcionan—, ver kilómetros de fibra óptica desplegados en zonas rurales es otra cosa.
Es política pública real.
Es dejar de depender del ‘ojalá que funcione’.
Es permitir que una escuela rural tenga la misma calidad de conexión que una en la ciudad.
Cuando la infraestructura deja de ser invisible
Este tipo de noticias no suelen ocupar grandes titulares. Pero son las que cambian la vida real de la gente. Porque, al final del día, una antena menos y un cable más pueden significar:
Una clase sin cortes.
Una videollamada familiar completa.
Una oportunidad laboral remota.
Un estudiante que entrega su trabajo a tiempo.