En plena tensión por el “déficit cero”, el jefe de Gabinete buscó calmar la rebelión de gobernadores que Milei ya no puede controlar.
Guillermo Francos se sentó a la mesa con sus «ex aliados». Rodeado de gobernadores provinciales en la inauguración oficial de la Exposición Rural 2025, el jefe de Gabinete intentó forzar una foto de unidad, en medio de una clara fractura interna entre Nación y las provincias por el ajuste implacable del “déficit cero”.
La postal, cuidadosamente construida, incluyó a Gustavo Sáenz (Salta), Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Sergio Ziliotto (La Pampa), Marcelo Orrego (San Juan), Ignacio Torres (Chubut) y Jorge Macri (CABA). Muchos de ellos supieron ser piezas clave para la gobernabilidad de Javier Milei. Hoy, en cambio, encabezan una ofensiva parlamentaria para tumbar proyectos claves del oficialismo.
En el exclusivo cóctel de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Francos trató de bajarle el tono a la tensión. “Nos llevamos bien, no tenemos ningún problema… casi ninguna diferencia. Mañana nos seguimos peleando”, ironizó. La frase, disfrazada de broma, expuso una realidad: la gestión libertaria ya no cuenta con el respaldo incondicional de quienes, hace meses, le allanaban el camino.
Mientras Lisandro Catalán, vicejefe de Gabinete del Interior, acompañaba la escenografía, Francos apeló a su habilidad negociadora. Pero el margen es mínimo. Como él mismo reconoció: “No tengo muchos elementos para negociar”.
En declaraciones previas, durante el corte de cinta inaugural, el ministro coordinador admitió que la relación con las provincias está al borde del colapso. “Siempre intentamos acercarnos, ellos se alejan… no estamos en guerra, pero sí en una situación difícil”, dijo. El mensaje fue claro: el gobierno de Milei necesita apoyo, pero no puede ofrecer nada a cambio.
La coparticipación, eje del reclamo de los gobernadores, quedó fuera del menú de discusión. Milei exige lealtad ciega sin recursos ni diálogo. Francos, enviado a apagar incendios, solo lleva un balde con agujeros.
El Presidente, aseguró Francos, “es un tipo inteligente” que lo eligió como negociador. Pero la confianza no alcanza. “Conversaremos, explicaremos, trataremos de llegar al entendimiento”, lanzó como promesa que suena más a resignación.