Las provincias de Santa Fe y Córdoba endurecen medidas ante el avance criminal en la frontera. Narcos, armas y un crimen que estremece al país.
Un crimen brutal, una frontera caliente y una guerra narco que no para de crecer. Zamir Torres, un niño de 4 años, fue asesinado a sangre fría mientras caminaba junto a su padrastro en Frontera, una localidad ubicada justo en el límite entre Santa Fe y Córdoba. La escena fue tan violenta como precisa: un auto se les cruzó, bajaron varios hombres y dispararon sin piedad. Luego huyeron.
El hecho ocurrió durante el feriado del 9 de julio, en las inmediaciones del polideportivo. Allí, la bala narco se cobró una víctima inocente y dejó gravemente herido a su padrastro, un hombre identificado como B.M., de 31 años. Ya había estado preso. No es la primera tragedia que golpea a esa familia. Meses atrás, otro integrante fue asesinado, y ahora la violencia volvió a tocar la puerta con más fuerza.
Las alarmas no tardaron en sonar en ambos lados de la frontera provincial. En menos de dos semanas, cinco personas fueron detenidas en el marco de la causa. Tres de ellas ya enfrentaron la audiencia cautelar este lunes. La imputación es contundente: homicidio doloso calificado por la participación premeditada de dos o más personas, uso de armas de fuego y tentativa de homicidio.
Las pruebas son consistentes. La fiscalía sostiene que el crimen tiene como móvil una disputa narco, vinculada a venganzas, ajustes de cuentas y conflictos entre bandas. Uno de los acusados es conocido como “Pocholito”, un joven con antecedentes por robo, homicidio y agresiones. El entorno de las víctimas y victimarios está cargado de violencia estructural y códigos delictivos.
Desde la Justicia se dictó prisión preventiva para los tres imputados, mientras continúa la investigación para determinar los roles de cada uno. La causa, caratulada como homicidio agravado, está a cargo del juez Nicolás Stegmayer.
Mientras tanto, los gobernadores de Córdoba, Martín Llaryora, y de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, comenzaron una ronda de reuniones urgentes para coordinar estrategias de seguridad en la zona fronteriza. Las bandas delictivas aprovechan la debilidad institucional y la falta de controles. El límite entre ambas provincias se ha convertido en un corredor narco peligroso, donde reina la impunidad.
Este crimen reaviva el debate sobre la falta de presencia del Estado en territorios dominados por mafias. El asesinato de Zamir no es un hecho aislado. Es la muestra más cruel de cómo el narcotráfico penetra en la vida cotidiana de barrios enteros, destruye familias y arrastra a menores a la tragedia.