“Hipócrita”: prometió donar su sueldo y lo cobra, la contradicción que expone a Bastías

Una nota de El Puntano instala el término “hipócrita” en el centro del debate tras revelar que el concejal Martín Bastías percibe su dieta pese a haber anunciado que ejercería ad honorem.

La palabra hipócrita no aparece por casualidad. Se instala cuando el discurso y la realidad van por caminos distintos. Y eso es exactamente lo que expone una publicación de El Puntano sobre el concejal Martín Bastías, quien había prometido no cobrar su sueldo, pero lo percibe desde el inicio de su gestión.

El dato es concreto. El 10 de diciembre de 2025, durante su asunción, Bastías aseguró que cumpliría su rol “ad honorem”. La frase no pasó desapercibida. En un contexto donde la política es constantemente cuestionada, ese gesto buscó marcar una diferencia.

Sin embargo, los hechos van en otra dirección. Según lo publicado, el edil cobra su dieta como cualquier otro integrante del Concejo Deliberante de La Punta. Y ahí es donde la palabra hipócrita empieza a tomar fuerza en el debate público.

Porque no se discute la legalidad del cobro. Percibir un salario como concejal es absolutamente válido. Lo que se pone en cuestión es la coherencia. O mejor dicho, la falta de ella.

En política, las palabras pesan. Pero cuando no se sostienen en el tiempo, pierden valor. Y en ese vacío es donde aparecen las críticas. Sectores políticos y ciudadanos ya comenzaron a señalar que este tipo de situaciones alimenta el descrédito generalizado.

Además, el contexto no ayuda. Bastías ya arrastraba cuestionamientos previos, incluyendo un proceso judicial por una presunta agresión a un trabajador del Concejo. En ese escenario, este nuevo episodio no hace más que reforzar una imagen en conflicto.

Ahora bien, el eje sigue siendo el mismo: la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y cuando esa distancia se vuelve evidente, términos como hipócrita dejan de ser una opinión para convertirse en una etiqueta difícil de esquivar.

Por el momento, no hubo una explicación pública que justifique el cambio de postura. Y ese silencio también juega. Porque en política, muchas veces, lo que no se dice pesa tanto como lo que se dice.

En definitiva, la situación —tal como la expone El Puntano— vuelve a poner sobre la mesa una discusión incómoda pero recurrente: la credibilidad.

Y cuando esa credibilidad se pone en duda, la palabra hipócrita deja de ser solo un titular. Pasa a ser el eje del debate.

10 de diciembre juramento en la asuncion como concejal:

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