El homicidio de Carlos Javier Moyano sumó este lunes un nuevo capítulo judicial. U.C.L., de 16 años, enfrentó audiencia de formulación de cargos ante la Justicia Penal Juvenil y quedó formalmente imputado por un delito que prevé las penas más severas del Código Penal, aunque con las particularidades propias del régimen de menores.

El fiscal de Instrucción N°3, Esteban Roche, solicitó que se lo impute por “homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y por el uso de arma de fuego”. Según la hipótesis fiscal, el adolescente habría sido quien efectuó los disparos que terminaron con la vida de Moyano el pasado 13 de febrero.

Asistido por el defensor de Niñez, Adolescencia e Incapaces N°2, Nahuel Lede Zajic, y por las abogadas Hanna Abdallah y Soledad Poma de Otaegui, el menor se abstuvo de declarar. Confirmó que comprendía los cargos y solicitó la prórroga de su detención por ocho días para analizar el expediente y preparar la estrategia defensiva.

La reconstrucción fiscal

Durante la audiencia, el fiscal expuso que cuentan con el testimonio de una testigo clave cuya identidad fue reservada. De acuerdo con esa declaración, el adolescente iba como acompañante en un Volkswagen Gol Power oscuro desde donde se habrían efectuado los disparos contra Moyano, quien circulaba en motocicleta por la avenida Quinto Centenario, a la altura de la manzana “L” del barrio 1° de Mayo.

La reconstrucción es precisa: dos proyectiles impactaron en el tanque de combustible de la moto y otros dos ingresaron por la espalda de la víctima, perforándole los pulmones y provocándole la muerte en el lugar.

La testigo también describió que el vehículo realizó una maniobra en “U” para colocarse a la par de la motocicleta antes de concretar el ataque. Para la Fiscalía, ese dato refuerza la hipótesis de premeditación.

Roche sostuvo que la imputación no se apoya únicamente en ese testimonio. Mencionó actas policiales, croquis del lugar, registros de cámaras públicas y privadas, el informe de autopsia y actuaciones derivadas de allanamientos en distintos barrios.

Una causa con tres imputados

El caso ya tiene otros dos acusados. Carlos Fausto Barroso, alias “El gordo Travolta”, permanece en el Servicio Penitenciario Provincial con 120 días de prisión preventiva, imputado por homicidio doblemente calificado por la participación de dos o más personas y el uso de arma de fuego. En su declaración, afirmó que estaba en su casa al momento del hecho y señaló a su sobrino —el adolescente ahora imputado— como autor de los disparos.

También está detenido Hugo Alejandro Barroso, alias “El barba”, imputado por homicidio triplemente calificado por la participación de dos o más personas, el uso de arma de fuego y la intervención de un menor. Fue arrestado en el barrio Eva Perón y tiene una prórroga de detención por ocho días.

El entramado familiar y la supuesta planificación previa configuran un escenario que la Fiscalía busca sostener como ataque coordinado.

Planteos de la defensa

La audiencia dejó también cuestionamientos procesales. El defensor Lede Zajic sostuvo que el agravante por participación de dos o más personas no correspondería en el caso del menor y que, en todo caso, el agravante vinculado a la intervención de un menor debería aplicarse a los adultos imputados.

Además, señaló posibles irregularidades en el acta de detención, que fue labrada por el Departamento Homicidios y no por la Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia (Canaf). También planteó que la madre del adolescente no habría sido notificada en el momento del arresto.

Por su parte, la abogada Poma de Otaegui indicó que el material fiscal al que accedieron estaba incompleto y solicitó tiempo para interiorizarse en la causa.

Lo que viene

La jueza Penal Juvenil, Daniela Benenatti, deberá definir el lugar donde el menor cumplirá la prórroga solicitada. Hasta ahora permanecía alojado en la Canaf, tras haberse entregado voluntariamente en el Departamento Homicidios durante la madrugada del domingo.

El fiscal advirtió que la calificación legal podría ampliarse o modificarse a medida que avance la investigación.

La causa, por su gravedad y por la participación de un menor, abre un debate sensible. No solo sobre responsabilidades penales, sino sobre los límites del sistema juvenil frente a delitos de extrema violencia.

Por ahora, el expediente sigue creciendo. Y el homicidio de Carlos Javier Moyano continúa bajo una lupa judicial que recién empieza a enfocar todos sus detalles.

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