El Índice de Precios al Consumidor provincial marcó 2,5% en enero y se ubicó por debajo del 2,9% nacional. Aunque desacelera respecto a diciembre, el acumulado interanual trepa al 33,6% y mantiene presión sobre alimentos, servicios y tarifas.

Inflación en San Luis enero 2026: desaceleración leve, presión persistente

La inflación en San Luis enero 2026 fue del 2,5%, según informó la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos. El número quedó por debajo del 2,9% publicado a nivel nacional por el Indec y también mostró una desaceleración respecto a diciembre (3%) y noviembre (3,8%).

A simple vista, el dato puede leerse como un alivio. Sin embargo, el acumulado interanual alcanzó el 33,6%. Es decir: el ritmo baja, pero la mochila sigue pesando.

La diferencia con el índice nacional no es menor en términos políticos. En un contexto donde las provincias monitorean cada punto como si fuera oro, quedar por debajo del promedio país le permite a la administración local exhibir cierta estabilidad relativa. Aunque la economía doméstica no se mide en comunicados.

Los rubros que más aumentaron

El capítulo con mayor incremento fue “Otros bienes y servicios”, que subió 3,7% en enero y acumula 34,6% interanual. Allí impactaron principalmente los cigarrillos, artículos de tocador y belleza y servicios vinculados al cuidado personal.

No son bienes esenciales para la canasta básica dura. Pero sí forman parte del consumo cotidiano. Y cuando suben, el bolsillo lo siente.

El segundo rubro con mayor variación fue “Vivienda y servicios básicos”, con 3,3% en enero y un impactante 50,7% en la comparación interanual. Aquí aparecen combustibles para el hogar, agua y servicios sanitarios. La energía vuelve a ser protagonista en el mapa inflacionario.

La cifra interanual de este capítulo es particularmente sensible. Marca que el ajuste tarifario acumulado sigue teniendo un efecto profundo en los gastos fijos de las familias.

Alimentos: el capítulo que más incide

Aunque no fue el que más subió en porcentaje mensual, “Alimentos y bebidas” registró 2,9% en enero y 37,8% interanual, siendo el capítulo de mayor incidencia en el índice general.

En términos concretos: lo que más pesa en la canasta es lo que más condiciona la percepción social.

Las variaciones fueron claras. El kilo de asado surtido aumentó 3,7% en promedio. La bola de lomo subió 4%. El filet de merluza trepó 9,8%.

Además, el apartado de verduras mostró un salto del 17,5%, mientras que la electricidad registró un incremento del 14,1%.

Cuando las verduras suben casi 18% en un mes, cualquier desaceleración técnica pierde brillo en la góndola.

Un dato político en medio del calendario salarial

El índice se conoció el mismo día en que el gobernador anunció un aumento salarial del 10% para la administración pública, dividido en dos tramos (5% en febrero y 5% en abril).

Con una inflación mensual del 2,5%, el primer tramo empata el acumulado de dos meses si el ritmo se mantuviera estable. El desafío será sostener esa desaceleración.

Porque el 33,6% interanual muestra que la carrera todavía no terminó.

La economía provincial depende en buena parte de la coparticipación y de la dinámica nacional. Si el sendero inflacionario continúa moderándose, la provincia podría sostener el equilibrio. Si no, la presión volverá a trasladarse a salarios y gasto público.

Menor que Nación, pero no menor en la vida real

El dato de enero confirma una tendencia: la inflación baja respecto al pico del año pasado. Pero no desaparece. Cambia de intensidad.

San Luis logró ubicarse por debajo del promedio nacional. Es un dato estadístico relevante. Sin embargo, el impacto real sigue concentrado en alimentos, servicios y tarifas, que son precisamente los rubros que más influyen en la vida cotidiana.

La desaceleración existe. El alivio todavía no.

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