Javier Milei inauguró el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso de casi dos horas que combinó balance de gestión, cuestionamientos a la oposición y definiciones políticas de cara al año legislativo. La exposición, pronunciada ante la Asamblea Legislativa, estuvo atravesada por un tono confrontativo que marcó buena parte de la jornada.
Desde el inicio, el Presidente centró parte de su intervención en responder críticas y en cuestionar a distintos sectores opositores. A lo largo del mensaje utilizó expresiones duras y apeló reiteradamente al “ustedes” para dirigirse a los bloques que no acompañan su gestión. El clima en el recinto fue tenso, con interrupciones y cruces verbales en distintos tramos.
En paralelo, el mandatario defendió el rumbo económico adoptado desde el inicio de su administración. Sostuvo que uno de los principales objetivos fue enfrentar el déficit fiscal y frenar la emisión monetaria como vía para reducir la inflación. Según su planteo, el ordenamiento de las cuentas públicas fue el punto de partida para estabilizar la economía.
Sin embargo, los datos sobre inflación ocupan hoy un lugar central en el debate público. Tras haber alcanzado un piso mensual de 1,5% en mayo de 2025, el índice mostró una tendencia ascendente en los meses siguientes: 1,6% en junio; 1,9% en julio y agosto; 2,1% en septiembre; 2,3% en octubre; 2,5% en noviembre y 2,8% en diciembre. El año comenzó con 2,9% en enero, y las proyecciones privadas anticipan que febrero podría ubicarse en niveles similares o superiores.
El comportamiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, volvió a estar bajo la lupa de analistas y dirigentes opositores, que cuestionan la metodología y la evolución de los datos. Desde el Gobierno, en cambio, sostienen que el proceso de desinflación continúa dentro de un esquema de estabilización gradual.
Durante su discurso, Milei también afirmó que se redujeron significativamente los piquetes y destacó cambios en empresas públicas como Aerolíneas Argentinas. Algunas de estas afirmaciones fueron objeto de verificación en tiempo real por parte de organizaciones dedicadas al chequeo de datos, lo que sumó otro capítulo al intercambio entre oficialismo y oposición sobre la interpretación de cifras oficiales.
El Presidente argumentó que recibió una situación económica y social crítica, y reiteró que los indicadores al asumir eran comparables con momentos complejos de la historia reciente. La oposición, por su parte, sostiene que esa comparación no refleja con precisión los datos disponibles y cuestiona la narrativa oficial.
El discurso también estuvo atravesado por referencias al escenario político posterior a las elecciones legislativas del año pasado. Si bien el oficialismo logró un resultado relevante, el mapa parlamentario continúa fragmentado y obliga a negociar cada iniciativa. En ese contexto, la apertura de sesiones ordinarias era una instancia clave para delinear prioridades y marcar agenda.
Más allá del tono, uno de los puntos centrales del debate es la presentación de propuestas concretas para el período legislativo que comienza. Desde sectores críticos señalan que el mensaje estuvo más orientado a la confrontación que a la enumeración detallada de proyectos. Desde el oficialismo replican que el rumbo ya está definido y que las reformas estructurales forman parte de un proceso en marcha.
El estilo del Presidente, tanto en el recinto como en redes sociales, también fue parte del análisis político posterior. Milei mantiene una comunicación directa y confrontativa, alineada con la identidad discursiva que lo llevó al poder. Para sus seguidores, se trata de coherencia y firmeza. Para sus detractores, de una estrategia que prioriza el enfrentamiento por sobre el consenso.
En términos históricos, los discursos de apertura de sesiones suelen cumplir una doble función: ofrecer un balance y anticipar la agenda parlamentaria. En este caso, el foco estuvo puesto en la defensa del rumbo económico y en la disputa narrativa con la oposición. El intercambio dejó en evidencia la polarización que atraviesa al sistema político.
La evolución de la inflación, la recuperación del poder adquisitivo y la estabilidad macroeconómica serán variables determinantes en los próximos meses. También lo será la capacidad del Ejecutivo para construir mayorías legislativas que permitan avanzar con reformas pendientes.
El 144° período de sesiones ordinarias comienza así con un escenario marcado por tensiones políticas y desafíos económicos. El Congreso será el ámbito donde se debatirán las iniciativas que definan el rumbo del año. Y la ciudadanía, en un contexto social exigente, seguirá de cerca si las discusiones se traducen en respuestas concretas para la vida cotidiana.

