La Justicia no creyó en la defensa por violencia de género: Mónica Barrientos irá presa por el crimen de su pareja

Dictan prisión preventiva a Mónica Barrientos por asesinar a su pareja en Los Molles tras una discusión con alcohol de por medio.

En San Luis, un nuevo caso de violencia extrema sacude a la sociedad. Mónica Mariela Barrientos fue enviada a prisión por el brutal asesinato de su pareja, José Domingo “El Chispa” Arce, ocurrido en Los Molles durante una discusión regada de alcohol.

El hecho sucedió la noche del 19 de julio, en una vivienda ubicada sobre la calle Algarrobo, a la altura del kilómetro 21. Según la hipótesis de la Fiscalía, la mujer atacó a su pareja con una botella rota, provocándole heridas gravísimas en ambos antebrazos. Una de las cortaduras —de 7 centímetros— generó una hemorragia letal.

La autopsia, realizada por la médica forense Patricia Gallardo, indicó que las lesiones podrían ser defensivas. En la escena del crimen se encontraron botellas rotas y un cuchillo con manchas de sangre.

Barrientos fue detenida dos días después, el domingo 21, y ahora enfrenta una acusación por homicidio agravado por el vínculo, lo que podría implicar una condena severa en caso de ser hallada culpable.

Durante la audiencia de formulación de cargos, celebrada este miércoles, el juez de Garantía Juan Manuel Montiveros Chada rechazó el pedido de prisión domiciliaria que presentó la defensa de Barrientos, representada por los abogados Hugo Scarso y Carlos Varela.

Los defensores argumentaron que su clienta fue víctima de violencia de género durante toda la relación, especialmente en contextos de consumo problemático de alcohol por parte de Arce. Por ello, solicitaron una medida alternativa que el magistrado no concedió.

A pesar de reconocer la obligación constitucional de aplicar perspectiva de género, el juez sostuvo que la prisión preventiva era necesaria para preservar el curso de la investigación y proteger a la imputada de posibles represalias familiares.

Barrientos deberá permanecer 60 días detenida mientras la causa avanza en el fuero penal. La carátula del caso —homicidio agravado por el vínculo— encierra una gravedad judicial particular y será analizada en profundidad durante el proceso.

El caso abre una serie de interrogantes sobre cómo se aplica la perspectiva de género en situaciones donde la mujer es la victimaria, pero a la vez alega haber sido víctima de violencia estructural previa.

¿Existió una legítima defensa? ¿Se trató de un episodio límite luego de años de maltrato? ¿O fue un crimen cometido sin atenuantes? Lo cierto es que el sistema judicial optó por una medida restrictiva mientras se intenta reconstruir lo ocurrido esa noche.

Por ahora, la hipótesis oficial es clara: una discusión subida de tono, alcohol, objetos contundentes y un desenlace fatal. La autopsia será clave, junto con los peritajes en el domicilio y las declaraciones de testigos.

 

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