La Primavera de Nogolí decidió que su segunda apertura pública no fuera para cortar cintas, sino para compartir conocimiento. La fábrica de chacinados y quesos organizó una jornada de capacitación en elaboración de quesos que reunió a su equipo completo, vecinos del pueblo y autoridades locales.
El curso se realizó dentro de la planta y estuvo a cargo del ingeniero Christian Quantin, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), quien brindó herramientas técnicas tanto al personal productivo como al administrativo.
La escena tuvo algo simbólico: empleados de oficina, operarios y productores rurales escuchando las mismas indicaciones sobre temperatura, fermentos y tiempos de maduración. Un mismo lenguaje. Una misma materia prima.
Formación abierta y participación vecinal
La convocatoria se difundió a través de redes sociales y permitió seleccionar a cuatro vecinos de Nogolí que se inscribieron para participar de la experiencia. Algunos de ellos cuentan con animales propios, lo que abre la posibilidad concreta de aplicar lo aprendido en producciones familiares.
El propietario del emprendimiento, Claudio Argüelles, explicó que la propuesta fue pensada con una mirada integradora.
“La idea no fue solo capacitar a nuestro personal, incluso el administrativo, sino también abrir el espacio a gente del pueblo. Algunos de los asistentes seguramente podrán aprovechar lo aprendido para elaborar sus propios quesos”, sostuvo.
No se trató de un curso cerrado ni de una acción promocional. Fue, más bien, una apuesta a compartir saber técnico en una localidad pequeña donde cada iniciativa productiva tiene impacto directo.
Una industria con identidad local
La Primavera fue inaugurada formalmente en abril de 2025 y desde entonces se consolidó como una experiencia de agregado de valor en origen. Produce chacinados y quesos con un esquema casi artesanal, pero con estándares técnicos que permiten sostener calidad y proyección comercial.
En ese sentido, la presencia del INTI no es un dato menor. Implica respaldo técnico, actualización de procesos y profesionalización de una actividad que muchas veces se aprende de manera empírica.
El intendente Ramón Funes acompañó la jornada, en una señal política que también habla de articulación entre el sector privado y el municipio. En pueblos como Nogolí, la frontera entre comunidad y empresa suele ser difusa: cuando una fábrica crece, crece el pueblo.
Más que producción, construcción de comunidad
Lo interesante de la iniciativa no está solo en la capacitación puntual, sino en el mensaje que deja. La fábrica no se cerró sobre sí misma. Abrió puertas.
Ese gesto construye algo más que conocimiento técnico: construye pertenencia.
Argüelles adelantó que este tipo de actividades se repetirán. Si eso ocurre, podría consolidarse un pequeño polo de formación informal en producción láctea dentro de la localidad.
En tiempos donde el agregado de valor suele discutirse en clave macroeconómica, experiencias como la de La Primavera muestran que también se juega en escala chica. En una sala de elaboración. En un pueblo. En una jornada compartida.
Porque capacitar no es solo enseñar a hacer queso. Es generar herramientas para que la producción se multiplique, se diversifique y, eventualmente, se transforme en nuevas oportunidades económicas.
En definitiva, La Primavera de Nogolí no solo produce alimentos. Empieza a producir conocimiento local.

