La Punta se moviliza en fe: caravana a Villa de la Quebrada por el Año Jubilar

La Parroquia María Reina de la Paz organiza una peregrinación especial este 3 de agosto con misa, caravana y almuerzo comunitario.

La fe en movimiento. La Parroquia María Ssma. Reina de la Paz, ubicada en la ciudad de La Punta, prepara una emotiva caravana hacia Villa de la Quebrada este domingo 3 de agosto. El motivo es doble: celebrar el Año Jubilar parroquial y rendir homenaje a la patrona de la comunidad, en su mes especial.

La convocatoria es abierta y ya genera entusiasmo entre los fieles. La concentración de autos será a las 10:00 horas frente a la parroquia local, desde donde partirá la caravana rumbo al tradicional santuario de Villa de la Quebrada, epicentro de devoción mariana en San Luis.

La actividad principal será la Santa Misa a las 11:30 horas, presidida en el templo de la Villa. Al finalizar la celebración litúrgica, los presentes compartirán un almuerzo a la canasta, en un gesto fraterno que refuerza los lazos comunitarios.

La organización informó que ese domingo no habrá misa de 11:00 hs. en la parroquia de La Punta, dado que toda la comunidad estará abocada a la peregrinación. Desde las redes sociales parroquiales se difundió un mensaje claro:

“Compartimos esta invitación para participar de esta hermosa experiencia espiritual de fe y devoción. La peregrinación será una oportunidad para reflexionar, orar y renovar nuestra fe en compañía de otros hermanos y hermanas”.

La actividad se enmarca dentro de las propuestas del Año Jubilar, un tiempo litúrgico especial para la comunidad parroquial. Este tipo de acciones buscan fortalecer la vivencia religiosa, la identidad comunitaria y el sentido de pertenencia.

No es solo un viaje. Es un acto de fe colectiva que reúne familias, jóvenes, adultos mayores y grupos pastorales en un solo sentir: el de caminar juntos. El trayecto desde La Punta hasta Villa de la Quebrada se transforma así en un camino espiritual compartido, donde la devoción toma forma en cada kilómetro recorrido.

El almuerzo a la canasta refuerza el espíritu comunitario. No hay inscripción previa, ni protocolos rígidos. Solo se necesita disposición para orar, compartir y vivir la fe en comunidad. Este gesto sencillo, pero profundo, rescata el valor de lo simple: un plato compartido, una charla al sol, una oración al pie del altar.

Con esta iniciativa, la parroquia no solo celebra su mes patronal: reafirma su rol como espacio de encuentro, contención y guía espiritual. En tiempos de individualismo y crisis social, estos gestos marcan la diferencia.

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