El satélite en forma de lata creado por estudiantes del ITBA deslumbró en EE.UU. El presidente Milei los recibió en la Casa Rosada con honores.
Javier Milei recibió en la Casa Rosada al equipo argentino campeón del CanSat 2025, la competencia internacional de Ingeniería Aeroespacial respaldada por la NASA y organizada por la American Astronautical Society (AAS). En un contexto de recorte presupuestario en ciencia y educación, un grupo de diez estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) logró lo impensado: ganar el “mundial” aeroespacial en Virginia, Estados Unidos.
El encuentro se realizó este miércoles en el Salón de la Ciencia Argentina. Allí, el Presidente los felicitó y los invitó a salir al histórico balcón de la Casa Rosada para exhibir su creación, un satélite funcional del tamaño de una lata, diseñado para simular una misión real de recolección de datos atmosféricos.
Tecnología hecha en casa
El equipo campeón está formado por jóvenes estudiantes de distintas ramas de la ingeniería: bioingeniería, mecánica, informática, electrónica e industrial. Durante más de seis meses trabajaron intensamente para diseñar, ensamblar, programar y testear un dispositivo que puede medir presión, temperatura, humedad, transmitir video en tiempo real y comunicarse con su estación base por radiofrecuencia. Todo esto desde 700 metros de altura, y con un descenso controlado gracias a un paracaídas.
Los protagonistas del logro
El equipo argentino está compuesto por:
Juan Agustín Martínez Haarth (Bioingeniería)
Thomas Agustín Marthi (Mecánica)
Micaela Soledad Perillo (Informática)
Ezequiel Bolzicco (Mecánica)
Santiago Bolzicco (Industrial)
Rafael Dalzotto (Electrónica)
Daniela Agustina Maradei Lavalle (Mecánica)
Federico Agustín Pilotto (Mecánica)
Santino Agosti (Electrónica)
Emanuel Albornoz (Electrónica)
Lautaro Capasso
También estuvo presente el vocero presidencial, Manuel Adorni, reconocido por su afición a la tecnología, y entusiasta del modelo emprendedor que el gobierno intenta promover.
¿Qué es un CanSat?
Se trata de un “satélite en lata”, es decir, un dispositivo autónomo con dimensiones similares a una lata de gaseosa. Aunque no entra en órbita, su propósito es simular misiones aeroespaciales reales a bajo costo, siendo ideal para la formación de futuros profesionales en ciencia y tecnología espacial.
Lanzados desde cohetes, los CanSat deben cumplir misiones como recoger y transmitir datos atmosféricos, grabar video en vuelo y volver de forma segura al suelo. Esta competencia no es un juego: participan universidades top del mundo y representa una verdadera batalla de innovación.