Javier Milei minimizó la crisis económica con una frase polémica y aseguró que llegar a fin de mes no es un problema real para los argentinos
«Si fuera cierta, la calle estaría llena de cadáveres.» Así, sin anestesia, el presidente Javier Milei volvió a demostrar que su retórica brutal no tiene filtros. Esta vez, negó que los argentinos tengan dificultades para llegar a fin de mes y descalificó la queja social como una “pelotudez”. Sí, leíste bien: para el Presidente, vivir con lo justo es una exageración.
La declaración se produjo este lunes durante el cierre de un evento de la Fundación Faro en Puerto Madero. Con un tono provocador y a oscuras, Milei redobló la apuesta: «Ahora vienen a decir que no se llega a fin de mes. Convengamos que está claro que la frase suena muy interesante para ponerse sensiblero, pero si fuera cierta, ustedes tendrían que caminar por la calle y estaría llena de cadáveres».
No contento con eso, el mandatario profundizó su ataque contra quienes señalan que el salario ya no alcanza. Según él, esa queja «es un insulto a los que hacen un esfuerzo por la vía honesta», y remató con una chicana: «Esa vida, los kukas y el periodismo no la conocen».
La lógica de Milei no es nueva, pero sí cada vez más insensible. En su visión, el sufrimiento cotidiano de millones de argentinos es un invento emocional, una excusa sentimental sin fundamento. Porque claro, si no hay cadáveres en la calle, entonces está todo bien.
Según datos del INDEC, más del 50% de la población está por debajo de la línea de pobreza. Pero para el Presidente, la estadística se combate con frases altisonantes.
Durante la misma intervención, Milei pidió nuevamente «paciencia» y estiró los plazos para ver resultados de su «motosierra»: “Sacar adelante al país va a llevar tiempo. No nos vamos a convertir en un país desarrollado de un momento a otro. El proceso puede tardar 30, 35 o 40 años».
Treinta, treinta y cinco o cuarenta años. Así de largo es el túnel. Y mientras tanto, el discurso oficial es que no hay crisis, solo “sensiblería”.
Este tipo de declaraciones no hacen más que alimentar el malestar social, especialmente en una Argentina que acumula recesión, pérdida de poder adquisitivo y una inflación que, aunque desacelerada, sigue carcomiendo salarios.