El menor fue hallado desorientado, con rasguños en la cara y manos. Estaba bajo guarda legal por problemas psiquiátricos de su madre. Investigan el entorno familiar.
La noche del domingo en Villa de la Quebrada se tiñó de preocupación y tensión. Un menor de aproximadamente 10 años fue encontrado deambulando solo y desorientado en una zona rural cercana a la ruta 146, en el ingreso al pueblo. El hecho disparó una intervención inmediata de la Policía y del Juzgado de Familia, encendiendo las alarmas sobre la situación familiar del niño.
Todo comenzó pasadas las 20:00 horas, cuando un vecino alertó a las autoridades tras encontrar al menor cerca de su propiedad. El niño presentaba rasguños visibles en el rostro y las manos, y tenía dificultades para comunicarse, lo que dificultó saber quién era, de dónde venía o por qué estaba solo.
La policía, tras asegurar al niño, dio intervención urgente a la Dra. Natalia Giunta, titular del Juzgado de Familia, Niñez, Adolescencia y Violencia Nº 1. Se autorizó rápidamente la difusión de su imagen para localizar a familiares y, en paralelo, se inició el trámite para incorporarlo provisoriamente al programa de Familia Solidaria.
Minutos antes de que lo trasladaran a un centro de salud, aparecieron dos adultos en el lugar: una mujer de 39 años y un hombre de 44, quien dijo ser tío del menor. El hombre presentó documentación que acredita la guarda legal desde febrero de 2024, decisión tomada por el mismo juzgado, dado que la madre del niño se encuentra en tratamiento por problemas psicológicos.
Según su testimonio, el niño había salido a jugar con sus primas alrededor de las 18:30. Las niñas regresaron solas y no advirtieron la ausencia del menor. Fue recién cerca de las 21:00 horas que dieron aviso al 911, luego de una búsqueda infructuosa por los campos aledaños.
Los exámenes médicos indicaron que no había signos de violencia física. Las excoriaciones eran compatibles con el contacto con vegetación. Aun así, el caso no se cerró ahí.
La Dra. Giunta ordenó restituir al menor a su tío, pero también dispuso la elevación de las actuaciones como Actuaciones Complementarias, con el objetivo de evaluar a fondo la situación familiar, el cumplimiento de la guarda legal y definir si corresponde aplicar medidas de resguardo adicionales.
Esta situación revela, una vez más, las grietas en los sistemas de protección a la niñez, especialmente en contextos rurales donde las alarmas suelen sonar tarde. El menor podría haber sufrido una tragedia, y el Estado intervino cuando ya había pasado más de una hora desde la desaparición.
Mientras la comunidad respira aliviada por el desenlace, la Justicia deberá determinar si este fue un hecho aislado o parte de una problemática más profunda.