Presupuesto 2026: el Gobierno congela recursos y ajusta el gasto

El monto total será igual al de 2025. La inflación golpea, los ingresos caen y el ajuste ya tiene nombre: contención fiscal.

El Gobierno de San Luis congelará el monto del presupuesto 2026. Así lo anticipó la Dirección de Presupuesto, que se encuentra trabajando en el proyecto de ley correspondiente al próximo ejercicio. La decisión responde a una proyección clara: los recursos no mejorarán y los gastos aumentarán.

Según las primeras estimaciones, el importe total presupuestado será idéntico al de este año. Es decir, no habrá aumentos reales. ¿La razón? El fracaso en las metas de recaudación del 2025, sumado a una expectativa inflacionaria creciente, obliga al Estado a aplicar una política de contención del gasto público.

El cálculo es crudo: los ingresos por coparticipación y transferencias nacionales, que representan el 80% del total provincial, no cumplirán las metas presupuestarias vigentes. La base de cálculo para 2026, por tanto, parte desde un piso más bajo.

Al mismo tiempo, se estima que la recaudación interanual podría aumentar levemente, pero no por crecimiento real, sino por efectos de la inflación y la devaluación monetaria. Sin embargo, este aparente incremento sería neutralizado por la caída de ingresos federales, generando un efecto neto cero.

La consecuencia directa es contundente: el monto del presupuesto 2026 será el mismo que el de 2025, en términos nominales. Pero en términos reales, el ajuste será inevitable.

Mientras tanto, el Ministerio de Hacienda e Infraestructura sigue delineando el plan financiero bajo estricta vigilancia. Habrá que controlar cada peso y ajustar cada partida, ya que las erogaciones fiscales crecerán, presionadas por la inflación esperada.

El mensaje de la Dirección de Presupuesto es claro: no hay margen para expandir el gasto. La única salida será administrar con más eficiencia, menos recursos y mayor disciplina fiscal.

Esta decisión plantea desafíos para todas las áreas del Estado, que deberán funcionar con el mismo presupuesto en un contexto económico más adverso. Será un año de ajuste silencioso pero profundo, con impacto directo en políticas públicas, inversiones y obra pública.

 

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