Colonia La Argentina recibe a cientos de fieles que piden trabajo y pan, en un país golpeado por la inflación y el desempleo.
Cada 7 de agosto, San Cayetano convoca a quienes no se rinden. Esta vez, la devoción se hace más urgente que nunca. La crisis económica, la falta de empleo y la incertidumbre empujan a miles a buscar respuestas en la fe.
El santuario de Colonia La Argentina, ubicado sobre Ruta 28 en Carpintería, abrirá sus puertas desde temprano. Allí, una multitud llegará con plegarias, promesas o simples silencios cargados de dolor.
La misa central será a las 15:00, presidida por el padre Tomás Claus Baron. Al finalizar, comenzará la tradicional procesión junto a agrupaciones gauchas y caminantes que partirán desde el Templo Histórico de Villa de Merlo.
El poder de la fe cuando todo escasea
En tiempos donde el salario no alcanza, la inflación no frena y la esperanza se diluye, la imagen del santo del trabajo se vuelve símbolo de lucha.
San Cayetano no es sólo una figura religiosa. Es una representación viva del reclamo social que atraviesa generaciones. Lo invocan quienes han perdido su fuente de ingresos y también quienes aún la conservan, pero con miedo.
“La falta de trabajo hiere profundamente la dignidad humana”, expresó la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina.
Su mensaje, difundido en vísperas de la festividad, tuvo un fuerte contenido político. Denunció el impacto del desempleo, el aislamiento emocional y la pérdida de sentido. Además, reclamó que ningún plan económico puede considerarse exitoso si deja gente sin trabajo.
Un santo que nació en medio de otra gran crisis
La historia de San Cayetano en Argentina comenzó en los años 30. En medio de la Gran Depresión, el padre Domingo Falgioni, párroco de Liniers, comenzó a repartir estampas con la imagen del santo.
San Cayetano sostenía una espiga de trigo: símbolo del pan que escaseaba y de la esperanza que nacía en los barrios obreros.
Desde entonces, su figura creció junto a las crisis. No sólo en Buenos Aires. También en cada provincia, pueblo y comunidad del país. Allí donde escasea el trabajo, su imagen aparece.
El contexto: fe que resiste
La celebración de este 2025 encuentra a la Argentina en otro momento crítico. Los niveles de pobreza y desempleo aumentan. Los salarios no alcanzan. Las changas desaparecen.
En ese marco, la jornada del 7 de agosto deja de ser solo un evento religioso. Es un grito colectivo, una resistencia desde la espiritualidad.
La multitud que llegará a Carpintería no lo hace sólo por tradición. Lo hace porque la angustia y el vacío empujan hacia algo más grande.