Segunda ballena muerta en el Río de la Plata en una semana: misterio y alarma ambiental

Apareció una ballena Sei muerta en Costanera Norte. Es el segundo cetáceo hallado sin vida en menos de una semana en el Río de la Plata.

La escena se repite y preocupa. Por segunda vez en menos de siete días, una ballena apareció muerta en el Río de la Plata, esta vez en la Costanera Norte, frente a la zona de Tierra Santa, en la Ciudad de Buenos Aires.

Se trata de una ballena Sei, una especie en peligro de extinción, que fue vista por pescadores la noche del lunes. El animal, de más de seis metros, se encuentra encallado en la orilla y todavía no fue retirado.

El hallazgo fue reportado a la Prefectura Naval Argentina, que trabaja en coordinación con la Fundación Cethus para remolcar el cuerpo a una zona profunda del río.

Por el momento, solo se colocó una cinta de “peligro” para evitar el contacto del público. Las autoridades advirtieron a la población que no se acerque al cuerpo del cetáceo por riesgo de contagio o contaminación.

Este nuevo episodio se suma al caso ocurrido días atrás en Vicente López, donde otra ballena apareció muerta y varada frente a La Lucila.

En ese caso, se extrajeron muestras del animal para estudios científicos, con el objetivo de determinar la causa exacta de muerte. Se espera que el protocolo se repita ahora con este segundo ejemplar.

La ballena Sei (Balaenoptera borealis) es una especie de gran tamaño, rápida y poco común en aguas tan cercanas a zonas urbanas. Se encuentra en peligro de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Su presencia en el Río de la Plata no es habitual, y su muerte sin causas aparentes abre interrogantes ambientales serios:

  • ¿Qué condiciones están empujando a estos gigantes a zonas no naturales?

  • ¿Hay contaminación o desequilibrio ecológico?

  • ¿Se están realizando estudios de impacto ambiental reales?

La aparición de dos ballenas muertas en tan pocos días no puede ser ignorada como un hecho aislado. La situación genera preocupación en ambientalistas, biólogos y vecinos, que piden respuestas urgentes.

Mientras tanto, el silencio oficial predomina. Ningún vocero del Ministerio de Ambiente de la Nación se expresó al respecto.

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