Sol Puntano recupera su esencia: vuelve la escuela para productores

Con bodega, fábrica, laboratorio y capacitaciones, Sol Puntano se perfila como el corazón formativo de la nueva ruralidad en San Luis.

El Gobierno de San Luis avanza con paso firme para recuperar la función original de Sol Puntano: ser una escuela para productores, formadora de talento local y motor de la economía regional. Este jueves, el ministro de Desarrollo Productivo, Federico Trombotto, recorrió el predio acompañado por el presidente de la institución, Daniel Boiero, y un equipo técnico que detalló los avances.

Durante la visita, el funcionario confirmó que el espacio está culminando la construcción de una bodega comunitaria, una fábrica de alimentos, salas de capacitación y un laboratorio de última generación. Todo responde a una directiva clara del gobernador Claudio Poggi: devolverle a Sol Puntano su identidad formativa y productiva.

“Volvemos a poner de pie una escuela para productores. Con equipamiento, con formación técnica y con servicios reales para quienes producen en San Luis”, afirmó Trombotto.

La bodega comunitaria: producción con asesoramiento técnico
La nueva Bodega Comunitaria se está construyendo para que pequeños y medianos productores puedan vinificar sus uvas con apoyo técnico y equipamiento moderno. La idea es fortalecer la cadena vitivinícola de forma colaborativa, con un modelo productivo público-comunitario.

Fábrica y laboratorio: control de calidad al servicio del productor
Uno de los pilares del proyecto es la Fábrica de Dulces, Conservas y Encurtidos, que cuenta con un laboratorio próximo a ser inaugurado. Este permitirá controlar la inocuidad alimentaria y asegurar la calidad de los productos que allí se elaboran, tanto propios como de terceros.

“Verificamos calidad y seguridad alimentaria. El laboratorio también está disponible para productores que quieran validar sus productos”, explicó Laura Sosa, ingeniera en Alimentos de la fábrica.

Sosa agregó que también desarrollaron nuevos productos a base de frutas y verduras cultivadas en el predio, revalorizando el origen y cerrando el ciclo productivo local.

Formación técnica para una nueva ruralidad
El espacio también incluye una sala de capacitaciones que funciona como aula, centro de talleres y lugar de encuentro para trabajadores, técnicos y emprendedores. Se capacita tanto al personal interno como al público interesado.

“El objetivo es claro: producir, formar y generar oportunidades. Una escuela productiva al servicio del pueblo”, dijo Boiero.

Obra pública concreta: restauración total y nueva infraestructura
El subdirector de Fiscalización, Industria y Comercio, Martín Sibert, detalló que Sol Puntano fue sometida a una restauración integral. Se concluyó la fábrica inconclusa, se instaló nueva maquinaria, vestuarios, baños, luminarias y se reacondicionó un antiguo obrador para transformarlo en bodega.

También se construyó un galpón para almacenamiento de agroquímicos, se modificó la entrada, se montó una casilla de seguridad y se colocaron mástiles para jerarquizar la identidad institucional del lugar.

“Recibimos un predio paralizado y lo estamos transformando en un polo de desarrollo real, con impacto directo en el territorio”, afirmó Sibert.

Compromiso con la producción local y la soberanía alimentaria
Contar con laboratorio propio permite a Sol Puntano garantizar trazabilidad, cumplir normativas (RNE, RNPA) y brindar respaldo técnico a productores que buscan formalizar sus procesos.

“Esto fortalece la soberanía alimentaria, agiliza decisiones y demuestra que lo público puede ser eficiente”, remarcó Trombotto.

Con esta recuperación, Sol Puntano se reposiciona como un engranaje clave en la economía provincial, promoviendo el desarrollo local, la calidad alimentaria y la formación técnica.

 

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