Lo compraron sin control, lo comieron y ahora pagan el precio. San Luis revive un déjà vu sanitario con una vieja conocida de 2024.
El Ministerio de Salud de San Luis confirmó siete casos sospechosos de triquinosis en la localidad de Concarán, todos relacionados con el consumo de salamines caseros adquiridos de forma informal.
El dato no solo preocupa por el número, sino por la proveedora: una mujer que ya había sido señalada en 2024 por un brote similar. Sí, la misma. Otra vez.
“Las personas afectadas están en buen estado general, bajo tratamiento antiparasitario y fueron asistidas de manera ambulatoria”, indicó el servicio de Zoonosis.
Salamín trucho: barato, sin control y peligroso
Las entrevistas epidemiológicas fueron claras: todos los pacientes comieron salamín comprado sin ningún tipo de inspección bromatológica. El producto fue adquirido a una vecina de la zona que, casualmente, ya había sido investigada el año pasado por la misma enfermedad.
¿Coincidencia? ¿Negligencia? ¿Impunidad rural?
La situación volvió a prender las alarmas del sistema sanitario.
¿Qué está haciendo Salud?
El operativo de control incluye a:
Servicio de Zoonosis y Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud.
Hospital Central ‘Dr. Ramón Carrillo’.
Hospital de Concarán.
Municipios de Concarán y Villa Larca.
Hospitales de Santa Rosa y Merlo.
Coordinación con Senasa y Fiscalización Sanitaria.
Además, se activó vigilancia activa en toda la región, con el área de Infectología del Hospital de Merlo en alerta ante posibles nuevos contagios.
El enemigo está en el fiambre sin rótulo
Las autoridades lo repiten hasta el cansancio:
“No consuma carne cruda ni embutidos sin control bromatológico.”
“Evite productos de cerdo de origen informal.”
“Lo barato puede salir caro, muy caro.”
La triquinosis no es un juego. Se trata de una enfermedad parasitaria que puede tener consecuencias graves si no se detecta y trata a tiempo. En este caso, por suerte los síntomas fueron leves, pero el riesgo fue real.
Repetir el error ya es complicidad
La aparición de un nuevo brote en la misma zona, con la misma presunta responsable, expone una falla sistemática. No solo en la conciencia del consumidor, sino en la vigilancia alimentaria y en las sanciones.