La violencia familiar en La Punta volvió a encender una alerta en la madrugada del lunes 9 de febrero. Un llamado al sistema de emergencias activó un operativo policial en una vivienda del Módulo 8, donde una mujer denunció haber sido agredida por su pareja, en un contexto de alcohol y tensión creciente.
El procedimiento estuvo a cargo de efectivos de la sección Movilidad del Comando Radioeléctrico, que actuaron tras un requerimiento del Centro de Operaciones Policiales (COP). La comunicación advertía sobre una situación conflictiva en un domicilio ubicado en la manzana 2, una zona residencial de la ciudad que, como tantas otras, no está exenta de episodios de violencia puertas adentro.
Al llegar al lugar, los uniformados fueron recibidos por una mujer de 35 años, quien se identificó como inquilina del inmueble. Visiblemente afectada, relató que su pareja, un hombre de 33 años, se encontraba bajo los efectos del alcohol y había comenzado con agresiones verbales que luego escalaron hacia intentos de agresión física.
El relato de la víctima marcó un patrón que se repite con demasiada frecuencia. Discusiones que se intensifican, consumo de alcohol y un clima que rápidamente se vuelve peligroso. En este caso, la intervención policial evitó que la situación pasara a mayores, aunque no sin dificultades.
Cuando los efectivos intentaron dialogar con el denunciado, el hombre adoptó una actitud hostil y agresiva. Lejos de colaborar, se mostró reticente y violento, lo que obligó a los policías a reducirlo para preservar la integridad de la mujer y del propio personal actuante.
La reducción y demora del individuo fue realizada conforme al protocolo, en un contexto que exigía rapidez y firmeza. Posteriormente, el hombre fue trasladado a la Comisaría Seccional 37°, donde se continuaron las diligencias de rigor y se dio intervención a las autoridades correspondientes.

