En una madrugada decisiva para el Gobierno de Javier Milei, el Senado aprobó con 42 votos a favor y 30 en contra la reforma laboral. El oficialismo reunió una coalición amplia con libertarios, PRO, radicales y aliados provinciales. El detalle nominal de la votación y las claves políticas detrás del resultado.
La votación reforma laboral Senado dejó una postal política nítida: el oficialismo consiguió articular una mayoría sólida en la Cámara alta y le dio media sanción a uno de los proyectos centrales de la agenda económica de Javier Milei. El resultado fue 42 votos afirmativos contra 30 negativos, superando con margen el piso de 37 voluntades necesarias.
La sesión fue extensa, cargada de cruces y discursos encendidos. Terminó de madrugada. Pero el dato que importa es político: el Gobierno logró ordenar a su bloque de La Libertad Avanza y sumar apoyos clave del PRO, la mayor parte de la UCR y bloques provinciales.
No fue una mayoría automática. Fue construida.
El bloque libertario votó en pleno a favor: Bartolomé Abdala, Romina Almeida, Ivanna Arrascaeta, Ezequiel Atauche, Beatriz Ávila, Vilma Bedia, Joaquín Benegas Lynch, Patricia Bullrich, Mario Cervi, Agustín Coto, Enzo Fullone, Gonzalo Guzmán Coraita, Nadia Márquez, Agustín Monteverde, Bruno Olivera Lucero, María Emilia Orozco, Juan Carlos Pagotto y Francisco Paoltroni.
El PRO acompañó con Andrea Marcela Cristina, Enrique Goerling Lara, María Victoria Huala y Carmen Álvarez Rivero. La UCR aportó una columna decisiva: Maximiliano Abad, Flavio Fama, Eduardo Galaretto, Mariana Juri, Daniel Kroneberger, Carolina Losada, Silvana Schneider, Rodolfo Suárez, Mercedes Valenzuela y Eduardo Vischi.
A esa base se sumaron bloques provinciales y aliados: Carlos Arce y Sonia Rojas Decut (Frente Renovador de la Concordia), Julieta Corroza (Neuquén), Luis Juez (Frente Cívico de Córdoba), Flavia Royón (Salta) y Edith Terenzi (Chubut). También acompañaron referentes del peronismo federal y espacios disidentes como Carlos Mauricio Espínola, Alejandra Vigo y María Belén Monte de Oca.
Del otro lado, el rechazo estuvo liderado por Unión por la Patria. Votaron en contra Adán Bahl, Daniel Bensusán, Jorge Capitanich, Lucía Corpacci, Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana Di Tullio, Anabel Fernández Sagasti, María Celeste Giménez Navarro, María Teresa González, Alicia Kirchner, Marcelo Lewandowski, Carlos Linares, Cándida López, María Florencia López, Juan Luis Manzur, Ana Inés Marks, José Mayans, Mariano Recalde, Martín Soria y Sergio Uñac.
A ese núcleo se sumaron los senadores de Convicción Federal: Guillermo Andrada, Sandra Mendoza, María Carolina Moisés, Jesús Fernando Rejal y Fernando Salino. También votaron en contra José María Carambia y Natalia Gadano (Moveré por Santa Cruz), además de Gerardo Zamora (Frente Cívico por Santiago), Elia Moreno y José Emilio Neder.
El tablero mostró una polarización clara, aunque con matices. El oficialismo no solo dependió de su fuerza propia. Necesitó consolidar acuerdos con sectores dialoguistas y provinciales que, si bien no forman parte del núcleo libertario, encontraron puntos de coincidencia en la necesidad de modificar el régimen laboral.
Para la Casa Rosada, el resultado es más que un trámite legislativo. Es una señal de gobernabilidad. Lograr 42 votos en el Senado —históricamente esquivo para el oficialismo— implica demostrar capacidad de negociación y armado político en un escenario fragmentado.
La oposición, en cambio, buscó instalar la idea de que la reforma implica una pérdida de derechos laborales y anticipó que la discusión en Diputados será aún más áspera. Allí el número es más fino y el margen de maniobra, menor.
La madrugada dejó algo más que un resultado numérico. Mostró cómo se reconfiguran los bloques en torno a proyectos estructurales. La UCR volvió a exhibir su perfil dialoguista, el PRO acompañó sin fisuras y los libertarios lograron sostener cohesión interna.
Ahora el expediente pasa a la Cámara de Diputados, donde el Gobierno intentará convertir la media sanción en ley antes del 1° de marzo. El desafío será replicar la ingeniería política que funcionó en el Senado.
La reforma laboral avanza. El conteo fue claro. Y el mapa de apoyos y rechazos deja una radiografía precisa del Congreso en tiempos de reordenamiento político.

