Yuliana Borges fue hallada muerta tras denunciar a su tío por abuso sexual, desatando indignación y dudas sobre el accionar de la Justicia.
El caso de Yuliana Borges, una joven de 18 años de San Miguel de Tucumán, ha generado indignación y dolor en toda la provincia. La joven había denunciado semanas atrás a su tío por abuso sexual, pero el jueves pasado fue encontrada sin vida en su casa del barrio Ampliación Olleros.
La noticia golpeó fuerte en las redes y en la comunidad local, no solo por la corta edad de Yuliana, sino también por las circunstancias previas a su muerte. La víctima había señalado públicamente a su agresor, al que identificó como “El Boli”, y su familia denunció reiteradamente que la Justicia no estaba protegiéndola.
El hallazgo del cuerpo
Según informaron fuentes policiales, fue la madre de Yuliana, Mabel Morán, quien al llegar a la vivienda encontró a su hija sin vida en su habitación. De inmediato, llamó al 107, el número del Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME), pero ya nada se pudo hacer.
En un primer momento, medios locales indicaron que la víctima tenía “golpes visibles”, por lo que la hipótesis inicial apuntaba a un femicidio. Incluso, el tío de la joven —el mismo que ella había denunciado por abuso— fue señalado como principal sospechoso.
Sin embargo, con el avance de la investigación, a cargo de la Unidad Fiscal de Homicidios N° 2 del Centro Judicial Capital y la comisaría 9na. de la Policía de Tucumán, se estableció que se trató de un suicidio, según publicó Infobae.
Una denuncia pública que la Justicia conocía
Semanas antes, el 5 de junio, Mabel Morán había utilizado su muro de Facebook para exponer públicamente la situación de su hija. En ese posteo, apuntó directamente contra su hermano, “El Boli”, y acusó a otros familiares de encubrirlo.
En sus palabras, Mabel fue contundente:
“La Justicia no me está dando una solución a causa de lo que este violador le hizo a su propia sobrina”.
Contó que Yuliana asistía de forma permanente a terapia y que había comenzado a tomar medicación para poder dormir. “Esto ya viene hace tiempo. Mi hija está sufriendo y yo también”, escribió.
Medidas judiciales que no evitaron el hostigamiento
Morán relató que la Justicia había ordenado una perimetral contra el acusado y que este tenía arresto domiciliario, pero que igualmente encontraba la manera de hostigarla.
“Cada vez que salgo, este sinvergüenza no tiene vergüenza alguna para insultarme. Mis hijos no pueden ir a la escuela ni salir a comprar porque están amenazados a toda hora”.
El nivel de desesperación de la madre se reflejaba en cada línea de su publicación:
“Solo quiero que entiendan mi sufrimiento. No le deseo a nadie lo que estamos viviendo. La familia Morán tiene que entregar a ese violador porque todos corremos peligro”.
Indignación social y reclamo de justicia
El caso ha encendido nuevamente el debate sobre el accionar de la Justicia en casos de abuso sexual y violencia de género. En redes sociales, vecinos, activistas y organizaciones feministas han expresado su repudio, cuestionando cómo una víctima con denuncia activa y medidas de protección puede terminar muerta en circunstancias tan confusas.
Mientras la causa se mantiene oficialmente como un suicidio, sectores de la comunidad exigen que se investigue a fondo, incluyendo la posibilidad de instigación al suicidio o la violación de medidas judiciales por parte del denunciado.
Lo que queda claro es que la historia de Yuliana no debe ser olvidada. Su nombre se suma a una dolorosa lista de mujeres que, aun denunciando y pidiendo ayuda, no encontraron la protección que necesitaban.