Una escena límite sacudió a Cosquín. Un padre se arrojó a un aljibe de 12 metros para salvar a su hija en Cosquín, luego de que la nena, de apenas cuatro años, cayera accidentalmente mientras jugaba en su casa. El hecho ocurrió el lunes a las 23 y terminó con un operativo contrarreloj que evitó una tragedia.
Todo comenzó en una vivienda de la ciudad cordobesa. La pequeña cayó dentro de un aljibe de unos doce metros de profundidad. El pozo tenía agua en el fondo. En segundos, la desesperación se apoderó del padre. Sin medir consecuencias, se lanzó detrás de su hija.
El hombre logró hacer pie sobre una superficie interna. Así, pudo sostener a la niña y mantenerla fuera del agua. Ese instante fue decisivo. Cada segundo contaba.
Minutos después, arribó el personal de Bomberos Voluntarios de Cosquín. También participaron la Guardia Urbana Municipal y efectivos de la Policía provincial. El operativo fue inmediato. Primero rescataron a la menor. Luego, al padre.
José Molina, jefe del cuartel local, explicó que la maniobra fue compleja. En primer lugar, aseguraron a la niña. Un bombero la sostuvo a resguardo mientras ambos eran elevados mediante un sistema de cuerdas. Posteriormente, colocaron al adulto un arnés integral para extraerlo con seguridad.
El agua en el fondo del aljibe jugó un rol ambiguo. Por un lado, amortiguó la caída y evitó lesiones óseas graves. Por otro, representaba un riesgo inminente de ahogamiento. Según Molina, sin la reacción inmediata del padre, el desenlace podría haber sido fatal.
Ambos fueron trasladados por el servicio de emergencias Cremed al Hospital Domingo Funes. Allí, los médicos constataron que presentaban lesiones leves. Sin embargo, quedaron en observación por prevención.
El caso volvió a encender una alarma silenciosa. Los aljibes y pozos sin protección siguen siendo un riesgo en muchas viviendas. En especial, cuando hay niños pequeños. Aunque el hecho tuvo un final positivo, la escena dejó una advertencia clara.
La rapidez de los bomberos fue clave. Asimismo, la coordinación con los servicios médicos permitió una atención inmediata. En situaciones así, la articulación entre fuerzas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
El relato del jefe del cuartel fue contundente. Confirmó que el padre no dudó ni un segundo. Se arrojó por el mismo lugar por donde había caído su hija. Esa decisión extrema sostuvo la vida de la niña hasta que llegó la ayuda.
Además, el operativo requirió precisión técnica. El descenso y ascenso en espacios confinados exige entrenamiento específico. Por eso, la correcta utilización de arneses y cuerdas resultó determinante.
El episodio también expone una realidad cotidiana. Muchas viviendas antiguas conservan aljibes sin sistemas de cierre seguros. En consecuencia, el peligro es permanente. Sobre todo durante la noche, cuando la visibilidad es menor.
La reacción del padre fue instintiva. No pensó en la profundidad ni en el riesgo. Solo actuó. Esa acción desesperada se convirtió en el puente entre la caída y el rescate.
Sin embargo, especialistas insisten en la prevención. Tapas reforzadas, señalización y control constante pueden evitar accidentes similares. La tragedia estuvo a centímetros.
En redes sociales, la noticia generó conmoción. Muchos usuarios destacaron el coraje del padre. Otros apuntaron a la necesidad de revisar estructuras domiciliarias peligrosas. El debate quedó abierto.
Lo cierto es que padre se arrojó a un aljibe de 12 metros para salvar a su hija en Cosquín no es solo un titular impactante. Es un reflejo de reacción humana ante el peligro extremo. También es un llamado urgente a reforzar medidas de seguridad en el hogar.
Mientras tanto, la familia continúa bajo seguimiento médico. Las lesiones fueron leves. No obstante, el susto fue profundo. La noche en Cosquín dejó una historia de tensión, coraje y un rescate que llegó a tiempo.
El operativo terminó pasada la medianoche. La escena quedó en la memoria de quienes participaron. Para los bomberos, fue otra intervención exitosa. Para esa familia, fue una segunda oportunidad.

