Reforma laboral: la cumbre de gobernadores que incomodaba a Milei se cayó tras llamados clave de Santilli

La política argentina volvió a mostrar que las reuniones que no se hacen también dicen mucho. Este mediodía debía realizarse en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) un encuentro urgente de gobernadores que exigían cambios en el capítulo de Ganancias dentro de la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. Sin embargo, la reunión se suspendió tras una serie de llamados de Diego Santilli a mandatarios del peronismo y del PRO, según pudo saber Infobae.

El dato no es menor. En un contexto donde el Gobierno busca avanzar con sus proyectos en sesiones extraordinarias, cualquier gesto de coordinación entre provincias puede transformarse en un frente político incómodo. Y eso, precisamente, era lo que se estaba gestando.

La reforma laboral y el punto crítico: Ganancias

El eje del conflicto es claro. Los gobernadores estaban preocupados por el impacto fiscal de la reforma laboral, especialmente por la reducción de las alícuotas que pagan las sociedades en concepto de Ganancias. En términos simples: menos impuestos a empresas implica menos recaudación, y por lo tanto, menos recursos para las provincias.

Por eso, el encuentro tenía como objetivo debatir en persona los detalles de los proyectos enviados por Milei, con foco en el capítulo laboral. La preocupación central era cómo paliar la caída en los ingresos provinciales que podría generar la reforma, particularmente en un escenario económico ya tensionado.

Sin embargo, la foto conjunta nunca ocurrió.

Los llamados que desactivaron la cumbre

Durante la noche del martes, el ministro del Interior se comunicó con varios gobernadores dialoguistas. Entre ellos, Ignacio Torres, Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil. El objetivo fue claro: desactivar la reunión antes de que se concretara.

En paralelo, Diego Santilli también realizó gestiones políticas que terminaron por enfriar el encuentro. Dentro del Gobierno, el fracaso de la reunión fue leído como una victoria del dirigente del PRO. No solo por los llamados, sino también por el diálogo que habría mantenido con el pampeano Sergio Ziliotto.

De hecho, Ziliotto reconoció que el tema Ganancias “es un artículo que impacta en las provincias, pero no es el principal”. Esa frase, aunque medida, bajó el tono del conflicto y descomprimió la tensión inicial.

Quiénes impulsaban la reunión

El ala más crítica al oficialismo estaba lista para avanzar. Los peronistas Axel Kicillof (Provincia de Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gildo Insfrán (Formosa) eran quienes empujaban la cumbre en el CFI.

Según trascendió, buscaron sumar aliados “independientes” para fortalecer el encuentro. Sin embargo, la maniobra no prosperó. La falta de una masa crítica de gobernadores terminó por vaciar de sentido político la convocatoria.

Incluso Kicillof avisó que no podría asistir por “temas de agenda”, ya que tenía prevista una recorrida en el sur bonaerense. Por su parte, Ignacio Torres se excusó por estar abocado al combate de incendios en Chubut. Así, las ausencias comenzaron a acumularse.

Los aliados que evitaron la foto

Mientras tanto, los gobernadores aliados al oficialismo directamente no iban a participar. Leandro Zdero (Chaco), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Poggi (San Luis) y Alfredo Cornejo (Mendoza) no solo se mantuvieron al margen, sino que, según trascendió, trabajaron para que no hubiera una imagen conjunta que pudiera interpretarse como un frente contra la reforma laboral.

En política, las fotos pesan. Y una postal de gobernadores discutiendo cambios al corazón fiscal de la reforma laboral habría sido leída como una señal de debilidad para el Ejecutivo.

Por eso, la estrategia fue clara: evitar la escena antes de que existiera.

El debate de fondo: trabajadores, Pymes y legitimidad

Tras el intercambio con Santilli y Manuel Adorni, Sergio Ziliotto confirmó que pidió “ampliar el debate” de la reforma laboral. Y dejó una frase que marca el trasfondo del conflicto: “Una reforma laboral tiene que beneficiar a todos, y que se debata eso sin que participen -o hayan participado inicialmente en la redacción- tanto los trabajadores como las Pymes, creo que le da un marco de sectorialidad que no se condice”.

Ese planteo introduce otro ángulo. No se trata solo de recaudación. También está en discusión quiénes participan en el diseño de las reglas laborales y qué sectores se sienten representados.

Para un público joven, que vive en carne propia la precarización, la informalidad y la dificultad para acceder a empleo formal, este debate no es abstracto. La reforma laboral impacta en contratos, indemnizaciones, cargas sociales y condiciones de trabajo. Y al mismo tiempo, influye en el equilibrio fiscal que sostiene a las provincias.

Una victoria táctica, una tensión latente

Aunque el Gobierno leyó la suspensión como una victoria política, el conflicto de fondo sigue abierto. Las provincias necesitan recursos. La Nación busca avanzar con su agenda reformista. Y en el medio, la negociación se vuelve permanente.

La caída de la reunión en el CFI no significa que desaparezca el malestar. Significa, en todo caso, que la disputa se trasladará a otros ámbitos: el Congreso, las negociaciones bilaterales y las declaraciones públicas.

Por ahora, la reforma laboral avanza con apoyos fragmentados y resistencias dispersas. Pero la discusión sobre Ganancias y el impacto fiscal en las provincias seguirá siendo un punto sensible.

Porque cuando se habla de impuestos, empleo y recursos, no se trata solo de números. Se trata de poder.

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