El Cristo de la Quebrada que recibió el papa León XIV en el Vaticano tiene detrás una historia que va mucho más allá de su valor religioso. La réplica que monseñor Gabriel Barba llevó a Roma fue realizada en tamaño exacto a partir del Santo Cristo original y combina tecnología, trabajo artesanal y la participación de internos del Servicio Penitenciario Provincial.

La imagen fue elaborada mediante impresión 3D, mientras que la cruz de madera y la pintura estuvieron a cargo de personas privadas de su libertad en distintas unidades penitenciarias de San Luis.

Monseñor Gabriel Barba entregó la figura al Papa durante una audiencia realizada en la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico. En ese encuentro, el obispo de San Luis no solo explicó el significado que tiene el Cristo para los puntanos, sino que también puso especial énfasis en contarle al pontífice quiénes habían participado de su realización.

Una réplica del Cristo de la Quebrada hecha en San Luis

Según explicaron desde el Obispado de San Luis, la imagen que llegó al Vaticano forma parte de una serie de réplicas que fueron realizadas en distintos momentos. Algunas de ellas incluso fueron destinadas a la santería de la Iglesia Catedral.

La particularidad está en el proceso de elaboración.

La talla de la cruz de madera estuvo a cargo de un interno de la Unidad N°2 de hombres del Servicio Penitenciario Provincial. Por su parte, una interna de la Unidad N°4 de Mujeres fue quien realizó la pintura.

De esta manera, la réplica que terminó en manos del papa León XIV reunió diferentes etapas de trabajo y la participación de personas alojadas en unidades penitenciarias de la provincia.

Antes de viajar a Roma, Barba visitó el Servicio Penitenciario Complejo N°1 y mantuvo un encuentro con el interno que había participado en la elaboración de la cruz.

El significado que monseñor Barba le explicó al Papa

Durante la audiencia, el obispo puntano buscó transmitirle a León XIV el valor simbólico que tiene la imagen para San Luis.

“Fue un momento muy emocionante, muy fuerte. Tuve la oportunidad de regalarle una réplica del Cristo y le expliqué que representa el corazón del pueblo de San Luis”, relató Barba.

Pero el obispo también quiso destacar especialmente el origen de la obra y el trabajo realizado dentro de las unidades penitenciarias.

“Especialmente, quise resaltar que este Cristo fue realizado en una unidad penitenciaria de nuestra provincia”, contó.

De acuerdo con lo transmitido por el obispo, el Papa escuchó con atención la explicación sobre la participación de los internos en la elaboración de la imagen.

Así, el Cristo de la Quebrada que recibió León XIV llegó al Vaticano no solamente como una reproducción de una de las imágenes religiosas más reconocidas de San Luis, sino también como una obra vinculada al trabajo realizado dentro del sistema penitenciario provincial.

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