Diez estudiantes de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) trabajan contra reloj en un proyecto que busca llevar el nombre de la provincia y de la universidad pública a una competencia internacional.
Se trata de la Misión ACRUX, un desarrollo aeroespacial impulsado por alumnos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA), que tiene como objetivo participar en CanSat 2027, un certamen internacional organizado por la American Astronautical Society y patrocinado por la NASA.
El equipo se denomina CanSat Team UNSL y comenzó a consolidarse en 2025, cuando un grupo de estudiantes decidió transformar los conocimientos adquiridos durante sus carreras en un proyecto concreto.
La iniciativa nació a partir de una conversación entre dos amigos y, poco a poco, fue sumando estudiantes con diferentes especialidades. El resultado es un grupo interdisciplinario que reúne distintas áreas necesarias para llevar adelante un desarrollo aeroespacial.
Diez estudiantes y un proyecto que reúne distintas áreas de la ingeniería
El equipo está integrado por Emanuel López, Josefina Antonello Giannoboli, Juan Pedro Marsigliani, Ezequiel Coña, Angie Méndez, Kaled Medina, Juan Bilbao, Guillermo Boutet, Sofía Favaro y Jano Molina.
El trabajo se divide en áreas vinculadas con la mecánica, electrónica y software, además de gestión, calidad, verificación y validación.
Los estudiantes cuentan con el asesoramiento principal del ingeniero Juan Pablo Demichelis, junto con el acompañamiento de mentores y docentes relacionados con Mecánica Racional y el LabTA.
Entre ellos se encuentran Federico Bergoglio, Guillermo Catuogno, Gastón Frías y Carlos Catuogno.
La UNSL también puso a disposición del proyecto laboratorios e instalaciones necesarias para avanzar con el desarrollo, entre ellas el Centro de Investigación y Ensayo de Materiales (CIEM).
De los reglamentos al prototipo
El trabajo comenzó con una tarea que puede parecer poco visible, pero que resulta fundamental para cualquier proyecto de ingeniería: estudiar en profundidad el reglamento técnico de la competencia.
A partir de allí, los estudiantes transformaron las exigencias del certamen en requisitos concretos de ingeniería.
Después definieron la dinámica general de la misión, analizaron diferentes alternativas de funcionamiento y distribuyeron las tareas entre las distintas áreas que integran el equipo.
Actualmente ya cuentan con avances en los diseños preliminares de la estructura, electrónica, comunicaciones y software, además de la estación terrestre y los mecanismos de despliegue.
También comenzaron a fabricar prototipos y realizaron pruebas individuales de los distintos componentes.
El proyecto se encuentra ahora en una etapa de prototipado y validación. El dispositivo todavía no está terminado y el próximo desafío será integrar todos los sistemas en una única unidad.
La etapa de pruebas será clave: deberán demostrar mediante distintos ensayos que el sistema puede cumplir con la misión completa.
No será un satélite en órbita
Aunque el proyecto es presentado como un desarrollo aeroespacial, hay una aclaración importante.
El sistema que están construyendo los estudiantes no será colocado en órbita.
Se trata de un CanSat, un sistema educativo que permite reproducir, a pequeña escala, diferentes etapas de una misión aeroespacial real.
El objetivo es que los estudiantes puedan atravesar el ciclo completo: proyectar, construir, probar y operar un sistema de estas características.
En ese proceso, la Misión ACRUX busca poner en práctica conocimientos de diferentes ramas de la ingeniería y convertirlos en un desarrollo concreto.
El desafío de representar a San Luis y a la universidad pública
Para los integrantes del CanSat Team UNSL, el proyecto tiene además un componente que va más allá de lo académico.
La posibilidad de representar a la UNSL, a San Luis y a la Argentina en una competencia internacional es, según expresaron, motivo de orgullo y también de compromiso.
“Queremos demostrar que desde San Luis y desde la universidad pública se pueden desarrollar proyectos tecnológicos de alto nivel”, manifestaron los estudiantes.
También destacaron el acompañamiento que reciben de la universidad, tanto en formación como en infraestructura y conocimiento.
“La Universidad nos brinda formación, espacios, docentes y herramientas, y poder llevar su nombre a una competencia internacional sería una manera de devolver parte de todo lo que recibimos”, señalaron.
La Misión ACRUX todavía tiene por delante una etapa decisiva: integrar los diferentes sistemas, completar el prototipo y someterlo a las pruebas necesarias.
Pero el proyecto ya representa un desafío concreto para diez estudiantes que decidieron salir del aula y llevar sus conocimientos al terreno de la ingeniería aplicada.
Para seguir los avances del proyecto, el equipo cuenta con la cuenta oficial de Instagram @proyecto_acrux.
Foto TUP

