La partida de la diputada provincial Luciana Perano generó una profunda conmoción en la Ciudad de la Punta. Madre, esposa, dirigente y referente de La Punta, dejó una huella que trasciende la política y se refleja hoy en el dolor de toda una comunidad.
Hay noticias que paralizan por unos segundos la rutina y obligan a detenerse. El fallecimiento de la diputada provincial Luciana Perano fue una de ellas. La noticia comenzó a circular durante este domingo y, en cuestión de minutos, el dolor se expandió por toda la provincia de San Luis, especialmente en la ciudad de La Punta, donde la dirigente había construido mucho más que una carrera política: había construido una vida.
Madre de cinco hijos, esposa del senador provincial y exintendente de La Punta, Martín Olivero, compañera, amiga y militante, Luciana Perano deja una huella que trasciende los cargos públicos y los espacios partidarios. Tenía 46 años y había nacido el 13 de noviembre de 1979 en la provincia de La Pampa, aunque fue en San Luis donde eligió echar raíces y desarrollar un compromiso político y humano que quienes la conocieron destacan de manera unánime.
Una dirigente que hizo política desde la cercanía
Antes de llegar a la Cámara de Diputados provincial, Luciana Perano recorrió un largo camino en la política local. Fue concejal de la ciudad de La Punta y desde allí construyó un perfil basado en el contacto permanente con los vecinos, el trabajo territorial y la escucha directa de las necesidades de la comunidad.
En diciembre de 2021 asumió como diputada provincial y el pasado 10 de diciembre de 2025 había iniciado su segundo mandato representando al departamento Juan Martín de Pueyrredón por el Frente Ahora San Luis.
Su tarea legislativa estuvo acompañada siempre por una fuerte presencia territorial. Impulsó proyectos vinculados al desarrollo local, trabajó por mejorar el transporte público y dedicó gran parte de sus últimos esfuerzos a concretar el reconocimiento de El Suyuque como municipio, una iniciativa que defendía con convicción y compromiso.
El dolor de una despedida inesperada
La conmoción se profundizó aún más al conocerse que Perano se encontraba en La Pampa preparándose para viajar a despedir a Ingrid Blumencweig, dirigente con quien mantenía una estrecha relación personal y política, cuando se produjo su fallecimiento.
La noticia generó una inmediata reacción en el ámbito político y social. Mensajes de dolor, recuerdos y expresiones de afecto comenzaron a multiplicarse en toda la provincia.
Uno de los primeros en expresar públicamente su tristeza fue el intendente de La Punta, Luciano Ayala, quien compartió años de trabajo junto a Perano en el Concejo Deliberante.
«Tengo un dolor inmenso», escribió, reflejando un sentimiento que rápidamente se volvió colectivo.
Más allá de la política
En tiempos donde la política suele quedar reducida a disputas, estrategias y enfrentamientos, el fallecimiento de Luciana Perano dejó al descubierto otra dimensión: la humana.
Quienes la conocieron destacan su compromiso, su capacidad de trabajo, su cercanía y su dedicación a la familia. Por eso, el dolor que hoy atraviesa a La Punta no responde únicamente a la pérdida de una legisladora, sino también a la partida de una mujer que había construido vínculos profundos con su comunidad.
La política de San Luis despide a una dirigente. La Punta despide a una vecina, a una compañera y a una de las figuras que ayudaron a construir parte de su historia reciente. Y detrás de cada cargo, de cada banca y de cada responsabilidad institucional, queda hoy el recuerdo de una vida dedicada al servicio y al compromiso con los demás.

