El Gobierno de San Luis puso en marcha la segunda etapa del sistema de comunicación policial Misión Crítica, con una inversión de $830 millones. Se incorporarán tres nuevas antenas y la cobertura llegará a ocho localidades. El Ejecutivo destaca la digitalización, el cifrado y el posicionamiento de patrulleros y efectivos como herramientas para mejorar la respuesta ante emergencias.

El Gobierno de San Luis avanzará con la ampliación del sistema de comunicación policial Misión Crítica, una plataforma de radiocomunicación digital, troncalizada y encriptada que busca reemplazar definitivamente el antiguo esquema analógico utilizado por la Policía provincial.

El gobernador Claudio Poggi firmó este martes, en la Jefatura Central de Policía, el decreto de adjudicación para incorporar tres nuevas antenas repetidoras. La segunda etapa demandará una inversión de $830 millones y, según las estimaciones oficiales, estará operativa en aproximadamente cuatro meses.

La decisión forma parte de una política que el Ejecutivo provincial presenta como una estrategia de fortalecimiento de las Fuerzas de Seguridad, con especial énfasis en tecnología, equipamiento y capacidad de respuesta.

La diferencia respecto del sistema anterior no es solamente tecnológica.

También tiene implicancias operativas.

Más cobertura y comunicaciones protegidas

La primera etapa del proyecto comenzó a implementarse el 31 de octubre de 2025 y representó una inversión de $1.400 millones.

En esa instancia se instalaron tres antenas repetidoras y se incorporaron 500 radios portátiles para efectivos policiales y 230 equipos móviles destinados a patrulleros.

La cobertura inicial alcanzó a San Luis, La Punta, Juana Koslay, Balde, San Gerónimo, Villa Mercedes, Juan Jorba, Villa Reynolds, Las Isletas, Lavaisse, Merlo, Santa Rosa, Los Molles y Carpintería.

Ahora, la segunda fase permitirá extender la red hacia El Trapiche, El Volcán, Estancia Grande, Saladillo, La Cumbre, Fraga, Granville y Liborio Luna.

El objetivo es avanzar hacia una cobertura territorial más amplia y consolidar una única infraestructura de comunicaciones para las fuerzas de seguridad.

La tecnología utilizada es digital, troncalizada y encriptada. Esto permite transmitir voz y datos dentro de una red protegida y reducir las posibilidades de interferencias externas o accesos no autorizados a las comunicaciones policiales.

Para una fuerza de seguridad, ese cambio tiene una consecuencia directa: la información operativa deja de circular por un sistema vulnerable y pasa a una red diseñada específicamente para comunicaciones críticas.

La Policía deja atrás un sistema considerado vulnerable

José Rojas, jefe de la División Comunicaciones de la Policía, fue particularmente crítico con el esquema que funcionaba anteriormente.

Según explicó, el sistema analógico presentaba vulnerabilidades que permitían que terceros escucharan las comunicaciones policiales e incluso ingresaran a las frecuencias.

La consecuencia era evidente.

Un procedimiento policial podía perder parte de su factor sorpresa porque información sobre desplazamientos, pedidos de auxilio o ubicación de efectivos podía ser escuchada fuera de la fuerza.

El nuevo sistema busca cerrar esa puerta.

Rojas sostuvo que la incorporación de la tecnología de misión crítica coloca a la Policía de San Luis en un nivel comparable al de otras fuerzas que ya utilizan sistemas digitales de comunicaciones protegidas.

Patrulleros localizados y respuesta más rápida

Uno de los aspectos que el Gobierno destaca como diferencial no está únicamente relacionado con la comunicación por voz.

La ministra de Seguridad, Nancy Sosa, explicó que la plataforma también permite conocer la ubicación de los patrulleros y de determinados efectivos equipados con radios con posicionamiento.

Esto abre una posibilidad operativa concreta: identificar qué móvil se encuentra más cerca de un incidente y asignarlo al procedimiento.

En teoría, ese mecanismo puede reducir tiempos de respuesta y mejorar la distribución de los recursos disponibles.

También permite realizar un seguimiento de los desplazamientos y medir los tiempos de respuesta de los móviles.

Para una estructura policial, disponer de esa información en tiempo real puede modificar la forma en que se administran los recursos durante una emergencia.

Ya no se trata solamente de saber quién recibió un pedido de auxilio.

También se puede conocer qué patrullero está disponible, dónde está ubicado y cuál puede llegar más rápido.

Poggi volvió a marcar su respaldo a la Policía

Durante el acto, Poggi vinculó la ampliación del sistema con su política de respaldo a las fuerzas de seguridad.

El gobernador sostuvo que su posición es acompañar a la Policía dentro del marco de la ley y la Constitución, y remarcó que las inversiones tecnológicas forman parte de una política destinada tanto a proteger a los efectivos como a mejorar la seguridad de los ciudadanos.

El mensaje político fue directo.

El Ejecutivo busca instalar una línea de gestión basada en el fortalecimiento del equipamiento policial y en la incorporación de tecnología aplicada a la prevención y respuesta ante el delito.

Poggi utilizó, además, una comparación para dimensionar el cambio.

Recordó que, bajo el sistema anterior, la vulnerabilidad de las comunicaciones podía provocar que una radio, un taxi o incluso un delincuente llegara antes que los propios efectivos al lugar donde se había solicitado asistencia.

Más allá de la expresión política, el planteo apunta a un problema operativo concreto: la información es un recurso crítico en cualquier procedimiento de seguridad.

Si esa información circula sin protección, la capacidad de respuesta queda condicionada.

Una inversión que apunta a modernizar la seguridad provincial

La segunda etapa del sistema representa otros $830 millones de inversión pública y amplía una política que ya había demandado $1.400 millones en su primera fase.

En total, ambas etapas implican $2.230 millones destinados a modernizar las comunicaciones policiales.

El desafío ahora será que la nueva infraestructura funcione con la cobertura y estabilidad previstas, especialmente en zonas donde la geografía puede representar una dificultad para las telecomunicaciones.

También será determinante el uso que la propia fuerza haga de las herramientas disponibles.

Una tecnología de estas características no reemplaza la capacitación, la planificación ni la coordinación operativa. Pero puede convertirse en un soporte relevante para mejorar esos procesos.

El Gobierno asegura que desde la implementación inicial las interferencias se redujeron prácticamente por completo y presenta el cambio como un antes y un después para la Policía provincial.

La segunda etapa permitirá comprobar hasta dónde llega esa transformación en el territorio.

Por ahora, San Luis avanza hacia una fuerza policial con comunicaciones más seguras, información georreferenciada y mayor capacidad tecnológica para administrar emergencias.

El desafío, como siempre ocurre con las grandes inversiones en seguridad, será transformar esa tecnología en resultados concretos en la calle.

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