La muerte de José Javier Bechis, el soldado voluntario de apenas 19 años que falleció durante una práctica militar en Salinas del Bebedero, tuvo finalmente una resolución judicial parcial. Siete años después de la tragedia que conmocionó a San Luis, la Justicia Federal condenó a dos integrantes del Ejército Argentino al considerar que el hecho fue consecuencia de una cadena de negligencias y graves fallas de seguridad.
La jueza federal Gretel Diamante homologó un acuerdo de juicio abreviado y condenó a Elías Luciano Muñoz y Alejandro Agustín Díaz Garro a tres años de prisión en suspenso. Además, ambos recibieron inhabilitaciones especiales vinculadas al uso y manejo de armas de fuego.
La decisión judicial vuelve a poner el foco sobre uno de los episodios más dolorosos registrados dentro de las Fuerzas Armadas en la provincia y sobre las responsabilidades que existieron detrás de una práctica que terminó con la vida de un joven que recién comenzaba su carrera militar.
La muerte de José Javier Bechis ocurrió el 2 de septiembre de 2019 durante un ejercicio con fusiles FAL en el campo de instrucción de Salinas del Bebedero.
De acuerdo con la investigación, Muñoz, que en ese momento era aspirante a soldado voluntario, abandonó la línea de tiro con una bala alojada en la recámara de su fusil. Según determinó la Justicia, el joven no realizó las verificaciones obligatorias para garantizar que el arma estuviera descargada.
Posteriormente, continuó desplazándose por distintas áreas del predio sin que ningún superior detectara la irregularidad.
La situación se agravó cuando ingresó a una carpa donde coincidían aspirantes armados que aguardaban nuevas instrucciones y otros que realizaban tareas de limpieza de armamento. Allí se encontraba José Javier Bechis junto a más de veinte jóvenes.
Mientras manipulaba el fusil, Muñoz accionó accidentalmente el disparador. El proyectil impactó directamente sobre Bechis.
Aunque el soldado fue trasladado de urgencia para recibir asistencia médica, falleció durante el trayecto debido a las graves lesiones provocadas por el disparo.
Los informes forenses confirmaron fracturas costales, severos daños pulmonares y lesiones vertebrales incompatibles con la supervivencia.
Sin embargo, para la Justicia, la tragedia no fue producto únicamente del disparo.
La sentencia sostiene que existió una cadena de errores, omisiones y fallas organizativas que crearon las condiciones para que ocurriera el desenlace fatal.
En ese contexto, Alejandro Agustín Díaz Garro, quien se desempeñaba como teniente y director de tiro de la jornada, fue considerado responsable por incumplir obligaciones esenciales de control, supervisión y seguridad.
La magistrada concluyó que se permitieron situaciones expresamente prohibidas por los reglamentos militares. Entre ellas, la concentración de numerosos aspirantes armados en un mismo espacio y la falta de controles sobre jóvenes que tenían escasa experiencia en el manejo de armamento.
Además, destacó que quienes participaban del entrenamiento tenían entre 18 y 20 años, circunstancia que exigía una vigilancia aún más estricta por parte de los responsables de la actividad.
«La producción del resultado fatal no puede ser entendida como un acontecimiento aislado», sostuvo Diamante en los fundamentos de la sentencia.
La condena fue posible luego de que ambos acusados aceptaran los hechos y reconocieran su responsabilidad durante una audiencia realizada el pasado 14 de mayo.
Un aspecto que la jueza destacó especialmente fue la postura asumida por Gabriela Flores, madre de José Javier Bechis y querellante en la causa.
Pese al profundo dolor por la pérdida de su hijo, la mujer no formuló objeciones al acuerdo alcanzado entre la Fiscalía Federal y las defensas de los acusados, priorizando el esclarecimiento de lo ocurrido y el reconocimiento de las responsabilidades penales.
No obstante, la causa judicial aún no está cerrada.
El juicio abreviado solamente alcanzó a Muñoz y Díaz Garro. Otros integrantes del Ejército que cumplían funciones de supervisión, control y manejo de armamento durante aquella práctica continúan sometidos al proceso penal.
Se trata de Carlos Gustavo Lebrón, Sergio David Winter Morán y Enrique Martín Zárate, quienes no adhirieron al acuerdo y deberán afrontar las etapas judiciales correspondientes.
La muerte de José Javier Bechis marcó un antes y un después en el análisis de los protocolos de seguridad dentro de las prácticas militares. Ahora, con las primeras condenas firmes, la Justicia dejó establecido que detrás del disparo hubo mucho más que un error individual: existió una sucesión de negligencias que terminó costándole la vida a un joven de apenas 19 años.

