La sesión del Senado volvió a exponer la fuerte tensión política que atraviesa el Congreso nacional. Este jueves, La Libertad Avanza decidió no dar quórum y provocó la caída del debate previsto en la Cámara alta, una maniobra que terminó favoreciendo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuya posible interpelación quedó nuevamente postergada.
La estrategia oficialista encontró un escenario inesperado: el peronismo, principal impulsor del pedido para que Adorni diera explicaciones ante el Senado, tampoco bajó al recinto. Sin los 37 legisladores necesarios para iniciar el debate, la sesión quedó sin efecto y el Gobierno logró evitar una discusión que prometía ser extensa y políticamente incómoda.
Sesión del Senado: el oficialismo evitó debatir la interpelación a Manuel Adorni
La decisión fue tomada dentro del propio recinto por la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, quien instruyó a los senadores oficialistas a permanecer de pie y no aportar el número necesario para habilitar la sesión.
La medida fue acompañada por sectores de la UCR y algunos bloques provinciales, lo que terminó de garantizar la falta de quórum.
Desde el oficialismo argumentaron que era responsabilidad del kirchnerismo reunir los votos necesarios para iniciar el debate. Según expresó Bullrich, quienes impulsaban la interpelación eran los sectores opositores y, por lo tanto, debían garantizar la presencia suficiente para abrir la sesión.
Sin embargo, detrás de esa explicación reglamentaria aparece una lectura política mucho más profunda. La Casa Rosada evitó que el Senado se transformara durante varias horas en un escenario de cuestionamientos hacia uno de los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei.
Aunque La Libertad Avanza contaba con respaldo suficiente para bloquear la interpelación en una eventual votación, optó por impedir directamente el inicio del debate.
La jugada no pasó inadvertida para la oposición.
El PRO cuestionó duramente la decisión y acusó tanto al oficialismo como al kirchnerismo de impedir que se trataran temas de relevancia institucional. Desde ese espacio remarcaron que continuarán impulsando mecanismos para que Adorni brinde explicaciones ante el Congreso.
Por su parte, la Unión Cívica Radical también manifestó su malestar por la caída de la sesión. Aunque varios legisladores radicales acompañaron la estrategia de no sentarse en sus bancas, el partido difundió posteriormente un comunicado donde criticó la paralización de la agenda legislativa.
Mientras tanto, el interbloque peronista defendió su decisión de no dar quórum.
El jefe de la bancada, José Mayans, sostuvo que el oficialismo intentó modificar los criterios reglamentarios para exigir una mayoría agravada de dos tercios para habilitar la interpelación de Adorni. Según el senador formoseño, aceptar ese mecanismo implicaba convalidar una interpretación que consideró arbitraria y funcional al Gobierno.
Además, el peronismo rechazó el tratamiento del proyecto sobre propiedad privada que impulsa el oficialismo y que busca eliminar restricciones para la compra de tierras por parte de extranjeros.
Para la principal fuerza opositora, la iniciativa representa una cesión de soberanía nacional y forma parte de una agenda que no cuenta con consenso suficiente dentro del Senado.
La consecuencia inmediata de este nuevo fracaso legislativo es que varios temas sensibles quedaron congelados.
Entre ellos aparecen los pedidos de interpelación al jefe de Gabinete, la denominada ley de propiedad privada y la aprobación de siete pliegos judiciales que aguardaban tratamiento.
Sin embargo, el oficialismo logró al menos un objetivo central: ganar tiempo político.
La apertura de la comisión de Asuntos Constitucionales prevista para la próxima semana permitirá seguir negociando posiciones y evitar, por ahora, que Manuel Adorni enfrente una instancia de alto costo político en el Senado.
Mientras tanto, la oposición continúa fragmentada entre quienes buscan avanzar rápidamente con la interpelación y quienes consideran que primero debe resolverse la disputa reglamentaria.
El resultado es una Cámara alta paralizada por la confrontación política y un Gobierno que, una vez más, consigue postergar una discusión incómoda sin necesidad de exponerse a una votación formal.
La sesión del Senado dejó así una postal repetida en la política argentina: bloques enfrentados, estrategias cruzadas y un debate que quedó pendiente para otra jornada.

